LA EXPOSICIÓN DE AFICHES DE POETAS URUGUAYOS Y AFICHISTAS MEXICANOS ESTÁ COLGADA EN LA SALA NEZA DE LA UNAM EN MÉXICO.
martes, 19 de julio de 2011
URUMEX EN LA UNAM
LA EXPOSICIÓN DE AFICHES DE POETAS URUGUAYOS Y AFICHISTAS MEXICANOS ESTÁ COLGADA EN LA SALA NEZA DE LA UNAM EN MÉXICO.
AHORA "OTRO ROLLO"
martes, 21 de junio de 2011
El arte y la cultura en “ La Reina de la Chatarra”
“Si te parás en 18 y Ejido, sentís las mismas conversaciones que en 9 de Julio y Corrientes” Jorge Esmoris.
A las 14 y 30 de un día uruguayo como cualquier otro, y en el horario que supone que los menores de edad están protegidos, Jorge Rial dice “ qué olor a conchero que hay en ese camarín”. Un rato después uno de su panel le pregunta a una estrellita de turno si se hizo las tetas y la felicita porque, según él , para vedette le faltaba “perreo”.
En otro canal unos pibes que, probablemente, unos meses atrás iban a ser los pibes chorros en serio, cruzaron el río con más tatuajes que dientes para desafinar y berrear
frente a una tribuna repleta y vociferante.
“Esto es lo que la gente quiere”, dice un gerente.
En una clase de literatura de secundaria, la profesora pide a sus alumnos: “ escriban sobre sus artistas preferidos”,y los pibes escriben sobre Ricardo Fort o Wanda Nara que son flor de artistas.
Un profesor en el aula universitaria cita a Francisco Espínola y sus alumnos los miran perplejos, porque no tienen la más mínima idea de quién fue Paco.
“ ¿ Nunca oyeron hablar de Paco Espínola?”.
Todos guardan un silencio embarazoso como si se les preguntara sobre una ley de física cuántica.
Un muchacho de Paysandú es interrogado sobre artistas de su ciudad natal.
Uno es una de las piedras de toque fundamentales de la música popular uruguaya.
La otra es una figura en franco ascenso, con dos discos grabados y amada por el público de Porto Alegre, Buenos Aires y Madrid como clara expresión de su talento y proyección artística.
¿ Aníbal Sampayo?
¿ Ana Prada?
“Ni idea”, contesta un sanducero de 25 años, clase media y cursante de un centro de estudios universitario.
Sin embargo, todos conocen a Belén Francese, Aníbal Pachano, Cristian U o a Zulma Lobato.
Así está el universo artístico en la Reina de la Chatarra.
¿Por qué perdió la izquierda la capacidad de generar valores culturales en el Uruguay de hoy?
No hay una sola respuesta para esto.
Porque las organizaciones artístico -culturales más o menos organizadas, nacidas bajo la dictadura y que alcanzaran gran predicamento, sucumbieron de muerte natural, por sus contradicciones internas o el descalabro del PCU( el gran animador hasta el colapso de 1990, a raìz del cual muchos artistas-cuadros se alejaron del partido).
Porque el Frente Amplio no tiene un programa de acción, ni una política definida hacia la cultura.
Porque en el Uruguay no hay una ley de medios, moderna, plural, democrática( se dice:“la mejor ley de medios es la que no existe”)
Desde 1985, año de la recuperación democrática, todo es “ dejar hacer, dejar pasar” para los dueños de los medios de comunicación.
Porque la regulación de los medios masivos, con participación del estado y la sociedad civil en los contenidos, está vista como algo “Chavista”, criptocomunista, caca, pichì.
Porque somos un país colonizado culturalmente. En los medios masivos, especialmente en la televisión, ah bendita tv, está entronizado un modelo de tv basura sobre el cual el Licenciado Filmus, en su momento Ministro de Educación de Argentina, pidió disculpas a los países vecinos.
Porque las sucesivas direcciones nacionales del MEC, así como la dirección de cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo( la incluyo por su importancia social y demográfica) han tenido gestiones erráticas, muy pobres o ineficientes.
A tal punto que se extraña la gestión de Thomas Lowy en los albores de la democracia o la de Gonzalo Carámbula más allá de las insuficiencias que éstas tuvieron.
En el año del bicentenario, los artistas, músicos y creadores podríamos decir con el Padre Artigas, “ nada nos cabe esperar más que de nosotros mismos”.
Macunaíma
domingo, 19 de junio de 2011
EN LA FERIA REGIONAL DEL LIBRO, SALTO
Atilio Duncan Pérez da Cunha invitado de la 2ª Feria Regional del Libro en Salto
Una de las figuras que promoverá mayor atracción y convocatoria en la próxima Feria Regional del Libro, seguramente será el poeta, periodista y publicista montevideano Atilio Pérez da Cunha, popularmente conocido como Macunaíma.
Macunaíma, ícono viviente de una generación identificada por su expresión cultural y resistencia a la dictadura militar, llegará a nuestro suelo salteño para participar de una de las mesas redondas que se organizará en el marco de la Feria Regional del Libro a realizarse entre el 22 al 25 de junio en Regional Norte de la Universidad de la República.
Atilio Pérez da Cunha nació en Montevideo, el 16 de julio de 1951.
Poeta, periodista y publicista. Profesorado de Historia en el IPA, Licenciatura en Ciencias Históricas en Facultad de Humanidades. Socio Fundador de ASESUR (Asociación de Escritores del Uruguay). Socio fundador del Circulo Uruguayo de la Publicidad. Periodista de prensa escrita, radial y televisiva. Corresponsal de Pelo, Expreso Imaginario y otras revistas de rock de argentina.
Escribió en el EL DIA, POSDATA. Realiza diversos documentales. Docente en la Universidad de la Empresa (UDE), Universidad ORT. Taller de Comunicaciones integradas en Posgrado de Administración de Empresas. Es socio activo de AGADU. Reseñado en el “Diccionario de la Literatura Uruguaya” de A a Z, obra en dos volúmenes editada inicialmente por ARCA en 1987 y re-editada por Banda Oriental en 2002.
Precursor de una poesía vinculada al rock y sus consecuencias, sus procedimientos poéticos se decantan y adquieren una renovadora sobriedad, sin perder la oralidad testimonial que lo caracterizó desde un principio.
Como parte de la generación de la resistencia, tuvo una estrecha relación con la música popular y otros poetas, como Víctor Cunha, Luis Pereira, Elder Silva, Aldo Mazzuchelli y Rafael Courtoisie con los que integró el grupo Fabla.
Su obra poética publicada comprende: ¨Derrumbado nocturno y desván¨ (Montevideo, Shera´a, 1976), ¨Los caballos perdidos¨ (Montevideo, Granaldea, 1980) y ¨Fantasmas en la máquina¨( Montevideo, Ediciones de Uno, 1986).
Un disco, ¨Los caballos perdidos¨ (Montevideo, Sondor, 1982) recoge poemas y canciones del autor, reuniendo artistas como Agustín Carlevaro, Leo Masliah, Jorge Lazaroff, Eduardo Darnauchans, Fernando Condon, Fernando Cabrera, Julio Calcagno y Jorge Bonaldi.
FERIA REGIONAL
DE ALCANCE NACIONAL
La 2ª Feria Regional del Libro que se llevará a cabo en Salto en la sede de la Universidad en los próximos días, augura una programación sumamente atractiva, lo cual es fruto de la propuesta de este emprendimiento patrocinado por el Fondo Concursable para la Cultura del Ministerio de Educación y Cultura que precisamente no se limita a la expoventa de libros sino que plantea una serie de actividades relacionadas a la promoción de la lectura. De este modo la Feria busca generar un sacudón cultural abriendo la participación a escritores salteños, de la región y de distintas partes del país, además de emprendimientos editoriales, muestras plásticas, animadores a la lectura y responsables de políticas culturales.
En este escenario se brindarán charlas, mesas redondas, presentaciones de libros, animaciones para los pequeños y algún espectáculo musical.
La “2ª Feria Regional del Libro” es un proyecto premiado por Fondo Concursable para la Cultura del Ministerio de Educación y Cultura, a cargo de la Prof. y poeta salteña Martha Peralta, cuenta además con el apoyo de la Regional Norte Salto UDELAR, la Intendencia de Salto y el Centro MEC Salto.
Los interesados en participar, ya sea exponiendo material bibliográfico o presentando ponencias, podrán manifestar su interés aportando detalles al correo electrónico: feriadellibrosalto@gmail.com
Además de la participación de importantes editoriales y librerías, la Feria abre un espacio especialmente a aquellos modos alternativos de edición y distribución, tanto de carácter nacional, así como experiencias departamentales y de nuestra región.
sábado, 26 de febrero de 2011
Cuento celeste
Nacido el 16 de julio.
¨Los poetas nos han dejado dicho:
No grabar en la piedra que no crece,
Sino en los árboles que van andando
Hacia arriba, hacia el aire…¨ Roberto Fernández Retamar
Mi abuelo Casiano da Cunha, cuando era todavía un niño, cayó en el Sur desde el lejano Norte pernambucano empujado por la ley de gravedad y
por las consecuencias de una pelea que con un hermano ¨mais velho¨ que lo acosaba con bromas y burlas y al que golpeó con un trespie de zapatero dejándolo tirado y creyéndolo muerto.
Apretando un morral como a su corazón atormentado, cargado apenas con un par de zapatos, pan y una camisa dominguera, atravesó campos y carreteras en una carrera desesperada y sin destino.
Montado en camiones de carga y en otros transportes llegó a Porto Alegre y allí supo, por correspondencia con una tía, que su hermano estaba bien y que los suyos le pedían que regresara.
Pero no regresó, decidió quedarse en el Sur, que era casi otro país.
Trabajó en el mercado central de la ciudad donde cargó y descargó fardos de lana, cajones de frutas y verduras, hasta que cansado de cargar como un mulo joven, se fue con un camionero bastante más al sur, al lejano Uruguay de los castellanos.
La historia familiar no registra el modo en el que llegó mi abuelo Casiano a un pueblito llamado Cardozo, en Tacuarembó. Sólo sé por mi madre que se instaló allí y volvió al oficio de zapatero remendón, que había aprendido de su padre.
¨cardozo la Atlántida
es un testamento sumergido
donde se pudren los huesos de mis fantasmas
cardozo es mi abuelo
doblado sobre el trespié
una morena dueña de una vitrola
y un hijo feo y bobo
llamando a mis tías para un baile
cardozo exigua herencia
de nombres y recuerdos familiares
el tío Hugo soñando abierto un ojo
el siempre alerta
para darle a los sueños un sentido
de clase
cardozo de bailes con vitrola
con risas de mujeres y galanes tímidos
y el bobo babeándose solo en un rincón
-¨ah, não, si o Toto não dança…o baile se deixa,
o baile é feito para o Toto dançar…
amenaza la morena
dueña de la única vitrola
cardozo piso de tierra
olor a colonia y a hembras en plenitud
el abuelo Casiano doblado sobre el trespié
tac-tac-tac-tac
silbando una modinha
el sol muy alto
y mi madre asombro y mocos
es una niña que cruza el verano tras su aro
Con el tiempo Casiano traería a su mujer, mi abuela María, casi una niña, con la que tendría catorce hijos que, en razón de las dificultades de mi abuelo para expresarse en castellano o del funcionario del registro civil para entenderlo, serían registrados como ¨Cunha¨, ¨Dacuña¨, ¨Cuña¨, ¨Acuña¨, etc.
Sólo los más chicos, entre los cuales estaban mi tío Mario y mi madre, fueron registrados correctamente con el apellido da Cunha original.
Con la construcción de la Represa del Rincón del Bonete mis abuelos y su prole tuvieron que volver a emigrar, ya que Cardozo quedó cubierto por las aguas de la represa y toda la población debió realojarse en otras partes.
Los míos se instalaron primero en Paso de los Toros, y luego se vinieron todos a Montevideo.
La ley de gravedad seguía empujando a los da Cunha al Sur.
En Paso de los Toros, mi tío Mario, hijo de una familia marcada por las saudades y el desarraigo, viviría sus primeros éxitos deportivos jugando en la selección local contratado por Central de Montevideo.
¨Todo esto,-como diría Borges- ya lo contó
mejor Kipling; como dijera El Otro: ya lo
contó mejor Quiroga…¨ Washington Benavides
¿Qué tendrán que ver estas historias familiares de brasileños desarraigados y nostálgicos con el Mundial de Fútbol 2010?
En la víspera de los partidos de octavos de final, a los que Uruguay llegó invicto y con dos partidos ganados consecutivamente, tuve un sueño perturbador que, además de desvelarme, me dejó envuelto en recuerdos de infancia y peripecias familiares mientras el día ascendía por mi ventana.
La madrugada previa al partido Corea soñé que llamaba por teléfono a mi amigo Eduardo Darnauchans Miralles y lo invitaba para verlo en mi casa junto a mi hijo y sus los amigos.
Para entusiasmarlo y sacarlo de su exclusiva geografía de Centro y Ciudad Vieja y hacerlo venir a Malvín, yo le hablaba como un vendedor de electrodomésticos sobre las ventajas de las pantallas LCD y la High Definition.
El Darno que ¨se pasó a lo claro¨, como dice Joao Guimaraes Rosa, en marzo de 2007, más acá de aquel personaje oscuro que representaba tan bien, y que se apasionaba por Ezra Pound, Bob Dylan y los trovadores provenzales, era un peñarolense de ley y gustaba del fútbol.
Una canción a medias( para el C.A. Peñarol
A Eduardo Darnauchans Miralles
¨vos vas al arco¨
peñarol
voz de calderas trenes
oscura ropa de inmigrantes
recuerdo a spencer
gato grande y astuto
alcanzando el sol
con un frentazo
a un niño quieto
por el candado de sus riñones malos
liberándose
de una cama de hospital
en una fuga de incontables caballos
peñarol
una corrida de joya por la punta izquierda
mágica
como un viaje por London
cuando el niño cambiaba
la radio
por los lejanos mares del sur
peñarol
toda mi infancia
dale dale
enfrentando las cargas de la vida
desde el arco.
El día del partido con Corea, no tuve respuesta del Darno que se encuentra en estado de encantamiento, aunque estoy seguro que habría gritado los goles celestes de Forlán y Suárez y me habría recordado una vez más ¨que estrené mi llanto¨ exactamente un año después de San Maracaná.
¨Para jugar al fútbol no sólo hay que jugarlo bien, sino sentirlo muy adentro como lo siente Uruguay y como lo sienten sus cultores, lo que les valió ganar el Campeonato del Mundo y la copa que lleva mi nombre¨, Jules Rimet, Río de Janeiro, 1950
Nací el 16 de julio de 1951.
Crecí escuchando las viejas historias familiares y la grabación de aquel gran triunfo celeste de Maracaná en el inmortal relato de don Carlos Solé.
Todos mis tíos eran apasionados por el deporte y habían sido futbolistas con alguna destreza, especialmente Mario da Cunha, que había jugado en Paso de los Toros y Central, y que fue suplente de Obdulio Varela en la Reserva de Peñarol.
La historia del tío Mario se parecía mucho a una película argentina de 1948, de Leopoldo Torre Nilsson, llamada ¨Pelota de trapo¨, que protagonizaban
Armando Bó y Graciela Lecube y que, en el viejo cine de barrio Metropol, en las inolvidables matinés de 13 a 19 horas, pude ver y comprobar los puntos de contacto de la ficción con la vida de mi tío.
Como Armando Bo, protagonista central de la película, Mario debió dejar la práctica activa del fútbol a causa de una enfermedad descubierta por los médicos del club.
No puedo recordar qué le pasaba a Armando Bo, que en la ficción era centrodelantero, y que aún no dirigía ni había descubierto a la Coca Sarli, pero sí que volvía a su vida anterior en un modesto barrio porteño después de haber tocado el cielo con las manos.
A mi tío Mario, que era centro half, le detectaron una dolencia cardíaca que años más tarde lo mataría.
Mi primo Bimbo, hoy iluminador de la Sala Nelly Goitiño, era muy niñito cuando su padre falleció, y recuerdo que miraba inquieto los aviones pasar por el cielo, porque él creía firmemente que un avión,en algún momento se lo devolvería.
Mario no había pasado de jugar partidos en la Reserva, por lo que no conoció la gloria de los grandes titulares y la letras de molde, apenas quedó el registro fotográfico y un pie de foto en el día de su boda, publicado en la página deportiva de un diario que mi tía Chola conservó por años.
Estas palabras que vienen de lo que permanece en la memoria son mi homenaje a él, que no conoció otra gloria que el haber sido uno de los elementos de cohesión de la vieja casa familiar, desbaratada por la temprana desaparición del abuelo Casiano.
Cuando el tío dejó la práctica activa del fútbol a consecuencia de su enfermedad, volvió a su oficio de electricista y Peñarol le consiguió un puesto como encargado las luces del Estadio Centenario.
¨El gol de Friaca fue off side, pero creo que se le escapó al excelente juez Reader porque en ese momento le obstruían la visual¨. Jules Rimet
El mes de julio y los Mundiales me llevan inevitablemente a mi infancia y a la casa de la calle Giró.
El domingo 16 de julio de 1950 todos mis tíos, aún los que ya se habían casado, estaban allí para un almuerzo que se extendió esperando la final en Maracaná.
Mis padres, ella con 17 y él con 23, vivían entonces con mi abuela paterna y mis tías solteras en Villa Muñoz, ese día de final de campeonato del mundo mi madre aceptó a acompañar a su suegra al cine Ateneo, a la función matiné de la que ésta era completamente adicta.
Mi abuela Carmen no era una espectadora calificada, carecía de todo sentido crítico, era capaz de ver con el mismo interés una obra maestra como un melodrama de cuarta.
Hija de una clase media rural que había conocido tiempos mejores, había descubierto el cine en Montevideo y se había hecho una espectadora obsesiva.
Abandonada por mi abuelo Alfonso, cuando sus hijos aún eran chicos, encontró consuelo en el trabajo duro y en el cine de los fines de semana.
Pero esos son otros cuentos.
El asunto es que mi abuela Carmen puso los ravioles temprano y a la una y media ya estaban sentadas en en la sala del Ateneo junto a algunos pocos asistentes más.
El primer gol de Friaca, que recorrió como un murmullo la sala, desconsoló a mi madre e hizo chistar enojada a mi abuela que no quería que nada la distrajera de la película.
Con el empate de Schiaffino los murmullos crecieron aún más, mi madre se dio cuenta que el resultado del partido había cambiado.
No aguantó más y le dijo a mi abuela: ¨
-¨Disculpe doña Carmen, me voy a la casa de mi madre¨.
El segundo gol la encontró caminando por la calle Garibaldi.
Mi abuela Carmen permaneció impasible frente a la pantalla, mientras de reojo advertía como el resto de los asistentes comenzaba a abandonar la sala progresivamente.
Cuando se dio cuenta que era la única espectadora en la sala no tuvo tiempo de asombrarse, porque la película se interrumpió y la luz de sala se encendió.
Ahora pienso ¿ cuál sería el film que mi abuela estaba viendo?
Nunca lo supe, pero sí me contaron de la de ira santa que le sobrevino a aquella mujer menuda, tímida, contenida y de buenos modales impuestos por la férrea educación recibida porque se puso a gritar y a putear como nunca, como seguramente no lo hizo cuando Alfonso, aquel atorrante pistón de banda dominguera, la abandonó para siempre sin previo aviso.
Exigía a gritos, parada en medio de la sala vacía, que la película continuara y que se hiciera presente el dueño del cine.
Fue entonces cuando un señor, que se presentó como el proyeccionista, que bastante amedrentado, pero amparado en la lógica de los acontecimientos le dijo:
-¨Señora, ganó Uruguay, somos campeones del Mundo y ya no queda nadie en el cine¨.
_. "¿Y a mi qué me importa?", contestó mi abuela, " yo quiero terminar de ver la película".
El tipo trató de explicarle que ganar un Campeonato del Mundo era un hecho absolutamente excepcional,un asunto que no se da todos los días.
Pero así había sucedido. Uruguay, que había ido de punto era banca, había humillado al super scracht brasileño derrotándole en su propia casa Y en un estadio especialmente construido para que fueran campeones.
Le dijo que los proyeccionistas también eran uruguayos y que tenían derecho de salir a festejar como todos.
Mi abuela siguió protestando.
El hombre ,resignado, le dio vales para la semana siguiente y, de yapa, para las restantes del mes de julio.
Aún así mi abuela se fue a casa contrariada y a regañadientes
¨Obdulio en el túnel nos dijo eso, ¨los de afuera son de palo y empezó a cantar: ¨Vayan pelando la chaucha/ aunque les cueste trabajo/ donde juega la celeste/ donde juega la celeste/ todo el mundo boca abajo…¨ Alcides Edgardo Ghiggia
Entre los recuerdos que se agolpaban aquella madrugada previa al partido de Octavos de final, entre Uruguay y Corea, dos eran protagonizados por Obdulio Varela, el Capitán de Maracaná, durante mi infancia.
Cuando tenía 6 o 7 años, a mis padres, mis hermanos y yo, nos fuimos a vivir a vivir a la calle Giró con María, la abuela materna.
Una mañana escuché una voz grave que provenía del comedor.
Entreabrí la puerta para espiar y vi a mi abuela conversando con un hombre morocho, de traje y gabardina, sentado frente a ella.
Nunca lo había visto antes, pero había en él rasgos comunes a los que reconocía en mis tíos, el color de la tez, el pelo crespo, la estatura, los ojos negros e intensos, y la voz firme y grave.
Así que entré en la habitación y me apreté primero contra el regazo de mi abuela, mientras observaba al visitante a mis anchas.
Después tomé confianza, porque suponía que aquel hombre era de la familia, y me senté en sus rodillas.
No recuerdo lo que hablaron aquel día, sólo sé que fue una visita larga y amena para mi abuela, y que sobre la mesa había café y un bizcochuelo que mi madre había horneado en un horno de primus.
Puedo recordar sus manos grandes, oscuras y ásperas, en marcado contraste con las manos de mi padre delgadas y suaves, peluquero y guitarrista.
El otro recuerdo, que mi madre evocaba siempre muchas veces, es la llegada de Obdulio al velorio del tío Mario.
Mi madre y mis tías consternadas preparaban café, atendían a los amigos y vecinos en la sala velatoria, mientras los tíos iban y venían desolados.
En mitad de aquella noche tristísima para la familia, Obdulio entró a la sala de traje oscuro, saludó con un gesto de cabeza a los amigos y vecinos, le dio un abrazo a uno de mis tíos mayores y se dirigió hasta el féretro.
Contaba mi madre que estaba allí, acurrucada en una silla, que se acercó y dijo por lo bajo:
-" Moreno , ¿qué me hizo?".
Como si la muerte no fuera un impedimento suficiente y razonable para que un centro campista abandone la cancha de la vida.
¨Por mucho que me fuercen yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor. Mañana es mejor¨. Luis Alberto Spinetta
Hace apenas un rato que terminó el largo y magro partido final entre Holanda y España consagrando al seleccionado español Campeón del Mundo por primera vez .
Este encuentro cargado de golpes, de mala intención y de tarjetas amarillas, se cerró con un gol agónico, conseguido después de una rápida devolución de pelota tras un corner no cobrado.
El partido sólo se salva porque fue el fin de fiesta de Sudáfrica 2010, porque asistió Mandiba, el legendario Nelson Mandela, y porque España, también Campeón de Europa, hizo más esfuerzo por ganarlo.
Por otro lado, y también por primera vez, un uruguayo es elegido el mejor jugador del campeonato: Diego Forlán, capitán eventual y la indiscutible figura del seleccionado celeste.
Ayer habíamos visto un partido de alto voltaje por el Tercer puesto jugado hasta el último suspiro a un ritmo infernal por Alemania y Uruguay.
Esta es la cara y ceca de la última moneda del Campeonato Mundial de Sudáfrica, que nos tuvo en vilo durante un mes, en el que nuestra selección nacional obtuvo logros que no alcanzaba en más de medio siglo.
En Sudáfrica 2010 Uruguay logró una adhesión total y absoluta de su hinchada, que había estado recelosa y esquiva por décadas de fracasos, malos manejos directrices y humillantes derrotas.
De pronto, aquel Uruguay perdedor frente modestos equipos del Pacífico a los que históricamente vapuleaba futbolísticamente, aquel Uruguay de jugadores exportados que nunca rendían como los de acá, aquel Uruguay miedoso y clasificado siempre por la repesca en la última década , empieza a lograr los resultados que son los que mandan en el fútbol.
Como dice mi maestro y amigo, el Profesor Daniel Vidart:
¨Cuando el fútbol nuestro de cada día, tan aporreado, tan venido a menos en la escala internacional y en el orgullo local, pelea y gana posiciones cada vez más altas en este campeonato del mundo, se advierte que, nuevamente, se ha puesto en marcha un vaivén de lanzadera que corre desde la parte al todo y que desde allí regresa a la parte para decirle “levántate y anda”. De tal manera el deporte y la identidad nacional, o la conciencia colectiva, o la personalidad de base, o llámesele como se le llame, se alimentan recíprocamente.¨
Entonces se produce una suerte de ¨unidad nacional¨, un renacer del orgullo adormecido por la crisis institucional y deportiva que nuestro fútbol vive desde hace décadas.
Se produce un tremendo efecto multiplicador sobre la economía, que hace que se vendan los televisores, las publicaciones, los albumes de figuritas, y millares y millares de banderas, camisetas, bufandas y enseñas ayudando a parar la olla de los uruguayos buscavidas.
En este país, donde se consolida la democracia cada día, donde impera la libertad irrestricta de expresión, y donde los partidos políticos, las organizaciones sociales, empresariales y de trabajadores gozan de la más completa libertad, el fútbol no es libre.
En las dos últimas décadas, con mayor evidencia, el fútbol ha estado en manos de una empresa hegemónica que lo ha manejado a su más completo antojo, poniendo y sacando jugadores y técnicos, desmantelando o reforzando equipos a voluntad.
Sin embargo, quizás al influjo de las nuevas realidades que hoy vive el país, Uruguay pudo vivir un proceso deportivo distinto, ajeno a la influencia de los poderosos intereses que se mueven en el fútbol uruguayo.
El Maestro Oscar Washington Tabarez, un hombre recto y franco, logró sortear las dificultades de interminable y durísima Eliminatoria Sudamericana
Por cierto, en la fase previa al Mundial de Sudáfrica, Uruguay clasificó azarosamente en la ronda de repesca con Costa Rica, a la que eliminó empatándole apenas, en Montevideo.
Una vez en Sudáfrica, el Maestro Tabarez fue artífice de una gesta contemporánea que se vuelve referencia para las nuevas generaciones y nos libera a las anteriores del peso lapidario del legado Maracaná.
De eso no tienen la culpa ninguno de los héroes deportivos de aquel 16 de julio, sino nosotros mismos que quedamos atrapados en la nostalgia y prisioneros de una fenomenal especie de soberbia cuando decíamos :
¨Los uruguayos somos campeones del mundo o no somos nada¨.
En Sudáfrica, una treintena de uruguayos, entre jugadores y técnicos, lograron el despertar de un país deportivo sumido en un letargo de más de cuarenta años.
Uruguay se metió entre los cuatro mejores del mundo y las multitudes se agolparon a lo largo y a lo ancho del país, y en los distintos países de la diáspora.
El tronar de tambores de un extremo a otro, la inusitada proliferación de banderas nacionales, las concentraciones multitudinarias y la alegría desatada en cada barrio, en cada ciudad, en cada rincón del Uruguay, no sólo respondió a los resultados o a una sorpresiva fiebre nacionalista, sino una franca aprobación de la sociedad uruguaya a la a humildad, la entrega, el sacrificio, el espíritu colectivo, la franca amistad y la solidaridad generada entre los protagonistas principales.
La selección Celeste permitió que las nuevas generaciones comiencen a hacer su propia historia, en un país que vive una era de cambios.
Los uruguayos ya no tenemos que mirar al pasado con nostalgia.
El porvenir deportivo de un pueblo futbolero es claro y celeste como la mirada del Mejor Jugador del Mundial Sudáfrica 2010.
Atilio Duncan Pérez da Cunha
( Macunaíma)
"Estallido celeste", Editorial Fin de Siglo, 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
CRIMINAL BUSCADO
martes, 21 de septiembre de 2010
BETITO DEL ALMA.
Aprendí algo de esa noche,aunque no estuve allì.
Hay gente que espera òmnibus y trenes imposibles en esta vida.
Esperan y desesperan que un haz de luz, aunque sea mínimo, ilumine una existencia gris y rutinaria , en la que nunca habrà lugar para la ilusiòn y la fantasìa.
Mucho menos para la audacia de caminar por los pretiles, saltar al vacìo sin red y entregarse a las pasiones màs locas e incendiarias.
Los que queremos tanto a Beto, sabemos que gozamos de un privilegio de tenerlo con nosotros un tramo de esta vida, aunque las tristecìas comiencen a ganarnos el alma a medida que pase el tiempo y su ausencia se vuelva màs presente.
No sè que decìan exactamente los tambores de Costa Azul anoche, me imagino que decìan algunas de estas cosas, tan lindas y tan tristes como diría Líber Falco.
domingo, 19 de septiembre de 2010
BETO SATRAGNI SE HA IDO

Beto Satragni, bajista de Rada, Spinetta, Litto y tantos, se ha ido.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Ivo
gato serbio
en sacon marinero
con la territorialidad
de un alfil
miamas ?
miamas?
sábado, 21 de agosto de 2010
SENI Y LOS PIRATAS
Hace unos días, Patrick Bebey,músico camerunés residente en Francia, me
envió su ultimo disco que estoy tocando en el programa que hago por las mañanas en Emisora del Sur 94.7 FM.
En el paquete que me llegara vía DHL venia una carta y unas prolijas y perfectas fotocopias de poemas de Seni que me enviaba su madre Maria Esther Traverso de Labart, "Nini" como la conocemos los que fuimos amigos de su hija.
En mi estadía en París en 1994, Patrick tocaba los teclados con Pájaro Canzani. Tal vez fue en esa oportunidad que Seni y el se conocieron.
Aunque es posible también que el contacto haya sido,Fernanda Mora, la mujer de Pájaro, quien por trabajar en un ámbito gubernamental tiene lazos con muchos uruguayos en Francia.
Como sea, este envio de Nini me permitió conocer unos textos por cierto inéditos, sino además recomponer un tramo de la vida de Seni y de nuestra peripecia personal en los anos de la dictadura.
Cuando abrí el paquete me encontré un librillo de fotocopias en el que este era uno de los primeros textos:
Ivo
gato serbio
en sacon marinero
con la territorialidad
de un alfil
miamas ?
miamas?
El poema me hizo recordar asuntos que ocurrieron en 1979 y casi había olvidado.
A principio de ese ano conocí a dos editores porteños que publicaban la revista de rock "Propuesta".
Me hablaron para que hiciera de corresponsal y además para colaborar en la difusión de la revista en Uruguay.
Nuestros encuentros de hacían en el viejo Sorocabana o en mi programa de radio de la CX36.
La revista como forma de lanzamiento auspicio y produjo un recital de Dino y Darnauchans en Teatro del Notariado que presentáramos el periodista Hanlet Faux y yo.
Después de ese recital, los porteños no volvieron, y quien vino en su lugar fue Ivo, también conocido como "el serbio", apodo que le pusiera el Darno, o "el yugoeslavo".
Cayo una nochecita a la radio y nos dijo que era represente de la revista y que razones personales debía radicarse en Uruguay.
Dijo además que tenía planes de hacer una separata de Uruguay sobre música popular y literatura de acá.
Cuando salimos de la radio, en 18 y Ejido, nos pregunto donde se podía cenar y terminamos con el, Jorge Bonaldi y Darnauchans cenando opíparamente en
El lobizon.
El Serbio decia que había elegido Montevideo como residencia porque su condición de yugoeslavo le había traído problemas en Buenos Aires.
Bonaldi preguntaba inquisidoramente que carajo tenía que ver que fuera de ascendencia yugoeslava para estar en la mira de los represores.
Ivo contestaba que en Buenos Aires estaban pasando cosas tremendas y que los militares no discriminaban rusos de rumanos, búlgaros o yugoeslavos.
Todos los que venimos de esa parte del
mundo somos sospechosos.
Montevideo es mejor para mi, decia, y nosotros le creimos.
Ivo alquilo un apartamento monoambiente en el Rambla Hotel en Pocitos y se pasaba las tardes en el Sorocabana, a excepción hecha de los días que decia estar ocupado en la distribución de la revista.
"Propuesta" estaba en todos los quioscos
y la distribuía Espert, pero sinceramente no conocí a nadie que la comprara.
Darno, Bonaldi y otros amigos la recibíamos de gentileza cada mes e incluso llegamos a recibir adelantos económicos por colaboraciones que, en
algún caso, se concretaron.
Pero la mayoría de las colaboraciones terminaban en una carpeta azul de Ivo.
Notas de Alejandro Michelena, Elder Silva, Luis Vidal entre otros, no pasaron del mero proyecto.
Me consta que Ivo le hizo una proposición económica muy fuerte a Elbio Rodriguez Barilari para que escribiera un libro sobre el canto popular,como el anos mas tarde este haría para el inolvidable Beto Oreggioni.
A mi me entrego 200 dólares por unas cuatro páginas sobre el recital del Darno y Dino, además de una lujosa edición de La Madre de Gorki que aun conservo.
En poco tiempo el Serbio conocía directa o indirectamente a toda la bohemia montevideana de entonces.
Casi calvo, de gruesos bigotes y largas patillas, Ivo se sentaba en el Sorocabana o en el Lobizon de Yaguaron y conocía vida y obra de cada uno.
Estuvo Cunha, decia, el que paso temprano fue Martin Arregui, comentaba, tengo un disco de Charlie Parker para Barilari, prometía.
Mientras tanto sus lazos se iban ampliando y estrechandose.
Un día vino y nos dijo que había empezado a tomar clases de ingles con Seni.
El Coronel Dagoberto Rodrigues, exilado brasileño con el que me veía todas las semanas, fue el primero en trasmitirme sus dudas y recelo sobre el Serbio.
No le hable mucho de mi me advirtió y luego en su apartamento me cometo que las inteligencias militares de la región coordinaban sus acciones y que nos vigilaban.
Si usted no esta en nada, no precisa preocuparse, me decia el Coronel, pero yo me preocupo ya que tengo status de asilado de 1964, y los militares pueden
cambiar eso.
Yo le contestaba que no se preocupara que yo no estaba en nada, que si el Serbio era un espion no obtendría nada de mi.
Pero si que me preocupaba porque en ese tiempo había comenzado a tener contactos con mis compañeros del proscrito y clandestino Partido Comunista.
Seni bautizo "Pirata" a Ivo Pantelic, que así se llamaba el personaje en cuestión.
Porque lo llamas así le pregunte, y ella sonriendo con los ojos me dijo: porque Ivo es del Pt.
Del PT? pregunte sorprendido, y como sabes eso?
Seni volvió a sonreír enigmáticamente y guardo silencio un rato en el que quedo como colgada.
Luego, me confeso; me lo dijo el mismo en la intimidad.
Me agarro en un renuncio de Eduardo(Lenga Avilo) y estuve con el, dijo y volvió a sonreír con aire de conspiradora.
Según ella, el Serbio estaba aquí para hacer finanzas y orientar los movimientos en la région de cuadros del Partido de los Trabajadores.
Es una manera de entrar por fuera, decia Seni ingenuidad.
En 1982, el Serbio se fue a Buenos Aires con un proyecto de suplemento cultural uruguayo preparado por Seni, que Nini Traverso me envía ahora.
Después de eso desapareció para siempre.
NADA ES PARA SIEMPRE, NI SIQUIERA EL OLVIDO,
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miércoles, 18 de agosto de 2010
CRITICA DE LA DIARIA SOBRE LA PELÍCULA ¨LA VIDA ÚTIL¨, DE FEDERICO VEIROJ.

Cine. La vida útil. Dirigida por Federico Veiroj.
Los últimos retoños del cine nacional parecen haber tomado la senda de la endogamia. En Hiroshima, Pablo Stoll realizaba una obra experimental (un film prácticamente mudo, en el que la verdadera voz era la banda sonora) utilizando como casting a su hermano (Juan Stoll), su padre y un grupo variado de amigos (entre los que se encuentra Adrián Garza Biniez, director de la premiada Gigante). La película no sólo se valía de personas de su círculo a la hora de confeccionar el elenco, sino que expandía esta noción personal, volviéndola, mediante el uso de cintas familiares y otros elementos, por así decirlo, un material metaidentificatorio del autor. En todo caso, la autorreferencialidad siempre puede ser un mero recurso complaciente, pero Hiroshima valía por sí sola (y más que nada, de forma disgregada, irregular, por la riqueza de ciertas escenas y momentos nunca antes vistos en el cine uruguayo, como la escena mecánica e insomne en la cancha de fútbol cinco) y daba sentido a todo este giro especular. La vida útil, de Federico Veiroj, parece continuar esta senda, sólo que descentra la trama de la vida familiar y la reconduce a otro símil de familia, un espacio lleno de códigos y lazos comunes, por momentos con tintes de secta, que es la Cinemateca Uruguaya.
A pesar de que están presentes varios de los nombres relacionados con la productora Control Z (el director Veiroj, los guionistas Inés Bortagaray, Gonzalo Delgado y Arauco Hernández y el asistente de dirección -director de La perrera- Manuel Nieto), La vida útil no es una película de dicha productora sino un proyecto realizado en paralelo y terminado gracias a haber conseguido el año pasado el premio del apartado Cine en Construcción en el Festival de San Sebastián.
Con este apoyo no es de extrañarse que el film haya sido invitado para ser exhibido en el concurso oficial de dicho festival de San Sebastián, que se desarrollará entre el 16 y el 25 de setiembre.
La vida útil es el segundo largometraje de Federico Veiroj luego de Acné (2008) y su temática tiene mucho que ver con el currículum del director, quien no sólo ha colaborado con Cinemateca Uruguaya, sino que también trabajó durante cuatro años en la Filmoteca española y es programador de cine.
La vida útil es una historia mínima. Más que una historia, es un personaje y su relación con el cine. Trazando un paralelismo con Acné (la ópera prima de Veiroj), uno podría pensar que en realidad, la temática es el camino que tiene que emprender una persona para sobreponerse a sus propias inhibiciones. Sin embargo -por razones que expondré más adelante-, la vida amorosa objetal es sólo una curvatura frente al verdadero tema, que es el amor al cine en sí. Volviendo al asunto endogámico, lo que hace tan particular a La vida útil es que está actuada casi íntegramente por no actores y, para ser más específicos, por personas verdaderamente vinculadas a Cinemateca y a la crítica de cine uruguaya. Como protagonista tenemos a Jorge Jellinek (conocido crítico uruguayo), junto con Manuel Martínez Carril (posiblemente la figura mítica de la Cinemateca Uruguaya) y otro elenco que incluye a administrativos que trabajan para dicha organización “en la vida real”. La primera mitad del film tiene un tono casi documental. Escasa música, impecable fotografía en blanco y negro, Martínez Carril y Jellinek circulan por las instalaciones de Sala Cinemateca, conduciendo programas radiales o arreglando proyectores, perdidos en un entorno tan hermético y atemporal que los hace parecer los únicos dos tripulantes deambulando por las calurosas salas de máquina de un submarino a la deriva. En este estado momificado de la realidad, el anacronismo es tal que nunca podemos precisar en qué año está emplazada la historia. En ese primer golpe de vista, La vida útil podría parecernos una crítica, o una visión del director sobre la Cinemateca Uruguaya: un lugar navegando en círculos alrededor de una anticuada quimera. Como los elefantes, que, tras ser disparados, pueden permanecer días antes de saberlo y caerse muertos.
Más allá de esto, la devoción de sus mártires es evidente. Jellinek prueba una por una todas las butacas de la sala para poder determinar si los espectadores se sentirán cómodos; Martínez Carril lee en vivo los intertítulos de una obra de Norris, yéndosele la voz cada tanto. No se los conoce fuera de las instalaciones. Su vida fuera de Cinemateca no sólo carece de relevancia, sino que podría decirse que no existe.
Es en este punto donde se produce el quiebre fundamental del film. Hay varios elementos que preconizan que Cinemateca está en un período crítico y la mala noticia surge por la negativa de un grupo inversor. La organización tiene que cerrar indefinidamente. Jellinek ve cómo su único marco vital se disuelve. Este momento bisagra no tendría tal contundencia si no fuese por la banda sonora, que pasa de ser fondo a figura con el tema “Los caballos perdidos”, de Leo Maslíah (inspirado en el conocido poema de Macunaíma). Éste es el momento en el que La vida útil se convierte en algo más que un simpático o amargo retrato.
“Los caballos perdidos”, sin ánimos de exagerar, debe ser la canción más imponente, de mayor relevancia dentro de un film, en lo que va del cine nacional. A “La casa de al lado”, de Fernando Cabrera, también se le puede colocar unos porotos a su favor, pero lo irregular (o fallido) de El dirigible no permite que la canción se imbrique de tal manera con la película. “Los caballos perdidos” no es sólo un momento bisagra en la trama del film, sino que lo es para el mismo espectador (como ese ligero cambio de tono que nos hace saber que quien nos está hablando lo está haciendo en serio). Pero la canción en sí es tan gloriosa y desgarradora que despliega un montón de tentáculos que resignifican todo el film. El texto original de Macunaíma debe entenderse en el marco de la dictadura, como una cierta referencia al fin de la inocencia. “Cuánta distancia ahora / cuánta distancia / y estoy vacío de patas / tan inútil y quieto como un viento mutilado / con mis dos caballos perdidos”. Mientras suena la música, se ve la decoración del pasillo que conduce a la Sala Dos de Cinemateca, en donde puede verse la placa de una secuencia de caballos en plena carrera. Esos caballos no son otros que los de Muybridge, un personaje huidizo que tuvo un rol fundamental en la historia del cine. Cuenta la historia que Lealand Stanford, un hombre de prestigio aficionado a los equinos, les había jugado a unos amigos una apuesta de que los caballos, en cierto momento de su carrera, no apoyan ninguna de sus cuatro patas. Para demostrarlo, recurrió al servicio del tal Eadweard Muybridge, quien intentó fotografiar la corrida de los caballos por medio de una serie de cámaras colocadas a lo largo de la pista. Tardó, pero logró comprobar, mediante dichas fotografías, que efectivamente había un instante en el que ninguna de las patas se posaba en el suelo. De la apuesta en sí no se sabe mucho más, pero es a través de esa secuencia de fotos que Muybridge crea el zoopraxiscopio, antecesor directo de lo que sería el cinematógrafo (y de todo ese hermoso monstruo que es el cine). Son esas patas, ese vacío de patas al que intentaban localizar Muybridge y Veiroj y de cuya ausencia se lamenta Maslíah. La pérdida de la inocencia, el momento de quiebre de lo que era una cierta idea de cine y que después se fue poblando de inversores, taquilla, convenios. Manteniéndonos en el vórtice de la canción, no podríamos dejar de pensar que esos dos caballos perdidos de los que hablan Maslíah y Macunaíma no son otros que Jellinek y Martínez Carril.
A partir de ahí el lenguaje de la película cambia, y también la vida de Jellinek. Es como si en la salida de la Cinemateca el personaje se sintiera obligado a transformar la realidad, todo Montevideo, a un lenguaje cinematográfico (el protagonista dejará de limitarse a reproducir películas para producir cinematográficamente su entorno). El estilo áspero y directo de la primera mitad se tiñe ahora de cierta elegancia y fineza del cine clásico de los cuarenta (la escena en la escalera, o en el pequeño lago de la Facultad de Derecho). Para esta transformación ocupa también un lugar relevante la música de Eduardo Fabini, que suena por momentos a western y por momentos a película japonesa (Veiroj se encargó de plantar varias referencias directas a Akira Kurosawa). La defensa a ultranza de este cine de oro atraviesa y va más allá de Jorge emitiendo el genial monólogo de Mark Twain sobre la mentira, más allá de la relación amorosa, del “sí” o el “no” que puede recibir de la abogada de la que está enamorado. Lo que hay es cine, amor al cine, un amor que lo hace perdurar más allá de su “vida útil”, un amor que nunca se deja de ver en la cámara de Veiroj. Tal como dice Susan Sontag -sobre el cine, pero más que nada sobre la crítica cinematográfica-: “Si el cine puede ser resucitado, es sólo mediante el nacimiento de un nuevo tipo de cine-amor”.