miércoles, 22 de octubre de 2008

BUSCANDO A MIGUEL CANTILO

Vengo de lugares similares, cargando sueños y broncas parecidas.
Entre nosotros, me interesaban más ¨A dónde va la gente cuando llueve¨ o ¨Con ropa de varón¨que ¨La Marcha¨, especialmente allá por mitad de los 70 cuando unos hermanos músicos Andrés Recagno y Bernardo Aguerre las cantaban en los ensayos de un pretencioso espectáculo multidisciplinario que llamamos ¨Macunaíma I ¨.
Supongo que estaba enfermo de yoismo o los demás nos le importaba demasiado, ya que el poeta aparecía como el más conocido de todos los que participaron.
Tuve ¨Conesa¨en disco y los milicos me lo llevaron junto con una montaña de libros, discos y cintas, antes de que estrenáramos el espectáculo el 27 de octubre de 1975.
Fuimos en cana con mi amigo Carlos Perdomo, un extraordinario artista y fotográfo, porque nos descubrieron tomando fotos, furtivamente, en el cuadro bajo del Hospital Vilardebó.
¿Pero qué tiene esto que ver con Usted, Miguel Cantilo?
Creo que bastante, las mismas peripecias generacionales, los mismos padecimientos por las   hijaputeces de un sistema tan calloso y sin alma, que tiene que saltarse su propia legalidad.
Sin conocernos, creo que podemos reconocernos en esas cosas que nos pasaron, mientras Usted soñaba canciones y yo unos versos demenciados por mi angustia frente al sufrimiento de mis hermanos.
Una tarde del 74, vi fugazmente a una compañera del Instituto de Profesores Artigas, Nibia Salbazagaray, imagino que ya clandestina, caminando por una calle céntrica de Montevideo.
Nunca nos llevamos muy bien, nos teníamos una mutua ojeriza, por eso su martirio me duele muy hondamente. Era una muchacha con un firme y claro compromiso político y social, llena de vida, alegre y con una cara de manzana.
 La asesinaron  con la saña que sólo pueden matar este hato de criminales que nos robaron para siempre el cielo de nuestra juventud.
¿ Cómo recordar que pretendimos asaltar el cielo, rodeados de tanto crimen impune y de tanta
vergonzosa canalla cómplice?
Escuchar ¨Apremios ilegales¨, aunque esté dirigida a un hombre sometido a suplicio, me recuerda el crimen de Nibia, infame muerte pasada como ¨suicidio¨, el eufemismo acuñado por la dictadura para tapar sus crímenes.
Seguramente, brother Cantilo estoy buscándole para constatar si las piezas comunes ajustan de la misma manera en nuestras historias personales, en nuestras formas de andar en el camino.
He andado con otros en la vida, muchos de ellos le conocen y le estiman.
Me gustaría conocerlo alguna vez, diría el brother Esteban con un vinito, joder, que este se me ha puesto de lo más valenciano. Pero si no fuera así, que al menos se diera una vuelta por El Faro, para hablar de su música, de los sueños que no arriamos jamás o, como diría el poeta Líber Falco, ¨para hablar simplemente de cómo cambia el cielo¨.

lunes, 20 de octubre de 2008

OSVALDO SORIANO, CON PERMISO DE CRISTINA CASTELLO.




Los libros de Osvaldo se codean con los de Washington Benavides, en un estante cercano.



Mire, Don Soriano, no podría precisar en qué momento comencé a leerlo y Usted se quedó entre mis libros más cercanos.
A fuerza de leerlo, de la misma manera que me pasó en la adolescencia con Arlt, se volvió una presencia tan próxima como mis hermanos poetas, Elder Silva, el Negro Luis Pereira, Macachín, el agrio Víctor Cunha, en fin, los poetas de la resistencia.
Soy un lector desparejo y disperso, me engancho con una novela y de pronto la dejo, para leer poesía o asuntos de historia y política que son mis intereses de siempre.
Pero desde ¨Triste solitario y final¨con sus novelas anduve on the road hasta terminarlas.
He vuelto una y otra vez a releerlas, deteniéndome en momentos deliciosos que están en mi corazón y que siempre recupero en la relectura. Usted Soriano, me acercó a la compleja realidad del peronismo, agujereado a punta de metralla por sus contradicciones en ¨No habrá más penas ni olvidos¨, así como antes me había devuelto a Stan Laurel perdido con mi infancia.
Saqué mis entradas a la cancha, comprando una tras otra, todas sus novelas y algún libro de prosa periodística.
Con Sylvia, mi mujer, compramos en una liquidación alguno de sus libros repetidos, para acercarlos a los amigos.
Algunos agradecieron los libros y quizás los leyeron.
Algunos narradores, no los que Usted ya sabe como yo que son de los mejores,fruncieron la nariz y dijeron: ¨Es un escritor mediocre, no sé cómo puede gustarte la literatura de Soriano¨.
En realidad, estos ¨borgianos¨, sin Borges, claro, escritores de escritores, que se pavonean en los bares hablando de literatura, me tienen sin cuidado. Con el mayor de los respetos, estos maracanases de la narrativa uruguaya me chupan un huevo.
No voy a citarle esa frase famosa de Arlt sobre la literatura y el oficio de escribir, que repito desde muchacho y que está en Los lanzallamas, ¿para qué? Ya lo dice un refrán catalán : ¨Si los hijos de puta volaran, nunca veríamos el sol¨.
Estoy sólo justificando mi deseo de jorobarle la paciencia, traerlo a este blog de un poeta menor, un resistente que ha encontrado en Usted a un compañero. Y que, por tanto, se toma la libertad de incluir en él este reportaje que le realizara
la poeta y periodista Cristina Castello(amiga de mi hermano poeta Poni Micharvegas).
Disculpe Usted Cristina, disculpe Usted Osvaldo, esto lo publico por amor.





“Mi hijo Manuel es mi último gol”

Hice esta entrevista a Osvaldo Soriano el 19 de noviembre de 1995.
Escritor, periodista, defensor de los derechos humanos, amigo de los amigos.
El mismo día de su publicación, me llamó.
Lloraba, conmovido.
Me dijo que nunca se reconoció tanto en una entrevista, como en la nuestra.
Osvaldo murió el 29 de enero de 1997.
Este es el resultado de nuestro diálogo en su casa de Buenos Aires, Argentina (C. C.).

• Vendió un millón de sus libros en todo el mundo.
• Lo tradujeron a quince idiomas. Pero él prefiere ni hablar del tema.
• Le gusta más sostener que los ideales son la única forma de saber que estamos vivos.


No hay un punto de inflexión en nuestra charla. Ni un antes o un después, ni una brecha. El clima es parejo, en la madrugada de café y exaltación de la palabra.
Y de eso se trata. A Osvaldo Soriano le gusta conversar y hasta hilvana guiones con el contenido de nuestro diálogo. Con un pucho sin prender en la mano, cosa de ex-fumador, tira una ceniza inexistente en un inexistente cenicero y escarba. Y hurga simultáneamente en su interior y en la médula de Argentina, en curiosa simbiosis entre él y "su" país. Como si lupa en mano, anduviera en busca de algo.
- ¿Qué buscás?
- Bueno, aunque quede ridículo que lo diga (con simplicidad), uno siempre anda buscando los orígenes: nuestra identidad.
- ¿Difícil hoy y aquí, no?
- Sí, porque aunque parezca una sátira hoy parece que fuera lo mismo luchar por los ideales (se ilumina) -como (Juan José) Castelli en los días de Mayo- que ir a comer con Mirtha Legrand. Quiero decir que paradójicamente lo "light" caló tan hondo que es un hecho "hard". ¿A quién le importa desentrañar qué significa ser argentino si eso es meterse en un lío de identidades?
- Mejor no develar misterios: caerían muchas máscaras.
¡Por favor! (sonríe, comprensivo con la condición de argentinos)...¡Que nadie se atreva! Mire qué pasa con Gardel, uno de nuestros mayores mitos. El sólo quería tener una casita y jugar a los burros pero en su imagen misma y con la incógnita de su nacionalidad, muestra desconcierto...¡Y eso nos viene bárbaro! Nosotros jamás aceptaríamos que se probara si era uruguayo, francés o ruso, porque perderíamos la incertidumbre y no sabríamos qué hacer sin ella.
- Se seguiría discutiendo sobre Maradona, ¿es un mito viviente?
- No, Maradona es un rey en un país sin corona y así se ubica él: como un rey que nos habla a nosotros, los súbditos. Pero hay que entenderlo porque el tipo debe pensar: "¿qué me van a aplicar la ley justo a mí, si les hice un gol con la mano a los ingleses?” Y tiene razón: si acá los corruptos andan sueltos y ni siquiera nos dan felicidad. Como él.
- No a mí pero es curiosa tu descripción, ¿la vida es un relato?
- (Muy llano) Para mí lo es porque fui formado por mi mamá y para que me durmiera, ella me contaba historias de gente medianamente loca. Del Gordo y el Flaco (Laurel y Hardy), a quienes necesito tener "para mí". Son míos: una metáfora de la ingenuidad y del genio frente a los poderosos.
- Tu mamá te sembró la primera semilla de ficción...
- Sí (parece descubrirlo recién)...y es curioso porque ella es más bien sombría. Quizás por eso el personaje emblemático que tuve (sonríe, tierno) fue mi padre: él siempre miraba al país....no fuera cosa que desapareciera.
- ¿Y desaparece?
- (Sonríe) Bueno, no soy tan fatalista pero diría que Argentina se desarma en el desamparo y la ilegalidad. Y hay una absoluta disgregación de la sociedad porque se rompieron los lazos que nos unían como nación.
- ¿Nación...qué quiere decir hoy y aquí?
- Que cada vez seamos más los que estemos mejor.
- Lo contrario de este capitalismo “a la argentina”: el desamparo del Estado y la pérdida del sentido de vida y los valores.
- Sí, pero tampoco la gente vincula que todo lo que nos pasa es producto de la historia, aunque nadie vela por nuestras vidas.
- Y se impone la idea del “dios” Mercado...
- Sí, todo está a merced del libre mercado y el libre mercado acá consiste en fabricar ravioles "Pirulín" sin decir de qué están hechos, sin registros, ni inspecciones. Y lo peor es que muchos no hablan porque están más preocupados porque no comen, que por la calidad del alimento.
- Muchos se cansan de tener ganas. Hay una ausencia de rebeldía: vivimos la “cultura” de la resignación.
- Si, falta la queja que sería indispensable.
- Quejas hubo sobre todo en las provincias, pero sin un Norte....
- Claro, cada levantamiento no significa un horizonte o una ilusión, sino una expresión de la bronca. Entonces, la policía pega tres bastonazos, y cada uno se va a su casa y no sale más .(descarnado)...¡aunque coma lauchas!
- Antes se esperaba la democracia...¿y ahora?
- Ese es el tema: ¿y ahora qué? Bueno, satirizando un poco(lo tienta su costumbre de construir ficciones) digamos que "ahora" vamos a encontrarnos en un inmenso shopping, en cuyo sótano habrá una villa miseria con el Comandante Marcos (el Jefe del Ejército Zapatista mexicano) , pero...¡negociando!. Y habrá miles de canales de cable, y...y bueno, es la posmodernidad vista desde esta (duda en decir la palabra)... patria.
- ¿Decís "patria" con timidez por tanto mal uso que se hizo de su nombre?
- Sí, porque con ella en la boca se justificó lo horroroso. Pero bueno... no hay que regalar las palabras nobles a los canallas, así que (sencillo, y con ímpetu) siento el derecho de decir: "¡Patria!". Y porque, además tengo en mí aquellos discursos patrióticos que decía mi viejo, como humilde inspector de Obras Sanitarias.
- Ahora es Aguas Argentinas y ya no es estatal...
- Claro (travieso)...y si mi viejo lo supiera se moriría de nuevo (se ríe). Quizás no se opondría a una sociedad de oferta y demanda pero si el Estado regulara los apetitos y pasiones, para que el objetivo de cada cosa no fuera el lucro para los privados.
- ¿Tu papá es para vos un espejo del país que fue este?
- Me parece que por ahí anda la idea, porque además de amarlo lo recuerdo como un constructor de cosas concretas. (Se deleita) El construyó las cloacas de Mar del Plata, por ejemplo; y estaba orgulloso de levantarse a las cuatro de la mañana y en camiseta para controlar el agua y velar por la salud de la población. Vivió de modo muy frugal pero luchó por este país que seguía ganando metros al desierto.
- Hablas de tu padre como si fuera El Gordo (Hardy)...
- (Divertido) Es verdad... era como El Gordo, porque intentaba significar la autoridad: le decía al Flaco cómo hacer las cosas y a él le salían como el diablo. Y así era, mi viejo: "no camines para ese pozo", decía (se alboroza, como si viviera la infancia)...¡y se caía de traste!
- ¿Desde chico te diste cuenta de cuánto lo querías?
- Sí, por suerte (habla despacito para no quitar magia al instante) y fui feliz, con los dos juguetes que tuve: una lanchita a kerosén y un camioncito de madera que me hizo él. Ganaba ciento catorce pesos y yo tenía un solo pulóver, un solo guardapolvo y no me importaba.. Pero...(introspectivo) hubo una cosa que hoy me duele: ¿por qué no me preguntó si yo quería vivir en todos los sitios adonde lo llevaba su trabajo?
- ¿Tus exilios de niño te dieron desamparo y soledad?
- (Con tristeza) Esas son las palabras. Aquellos desarraigos me cortaban los afectos con amiguitos o novias. Pero bueno, él era un luchador y nos llevaba de pueblo en pueblo porque creía que había un mañana mejor para la Argentina.
- Lo ves como la contracara del presente...
- Sí, porque ahora no hay caída, hay decadencia y a él le dolería como a mí. (Con dulzura, de nuevo) Pero a pesar de aquella locura tierna que tenía, no heredé casi ninguna de sus pasiones: él era de River y yo de San Lorenzo; él me quería ingeniero electrónico, y yo soy negado para matemáticas. El era gorila hasta el punto de decir "ese degenerado de Perón" y yo hasta los trece años fui peronista; y después dejé de serlo pero nunca pude ser antiperonista.
- ¿Con qué argumentos él era anti y vos peronista?
- El era un gran demócrata y veía en el peronismo la conculcación de sus derechos. Y yo de chico no comprendí el componente fascistoide de Perón y veía que él plasmaba mis derechos y ansias de justicia social.
- ¿Por eso lloraste 36 horas cuando murió Evita, sin que ella te viera campeón de fútbol?
- Sí...a mí la muerte de Evita me sonaba (todavía deslumbrado) como un cuento de hadas. Y lloré ¡tanto!. En mi cuarto...mientras en el otro mi viejo la insultaba de la forma más agraviante. Curiosamente, es la misma situación que vi en la calle una vez que voltearon un busto de ella: "se llevan a la prostituta", decía la mitad del pueblo; "se llevan a la santita", decía la otra mitad. (Parece incrédulo de la capacidad para el mal, de los humanos)¿Cómo una mujer puede haber generado tanto odio?
- Suele ocurrir con personalidades intensas, y capaces de cambiar estructuras...
- Es verdad, Evita llegó en un momento en que la mujer era sólo para la cama y para la cocina. Y con su pelo teñido y su fuerza, despertó las emociones...¡y pateó todos los tableros!
- ¿Entonces ella sola era como el dúo del Gordo y el Flaco?
- (Sonríe, algo se le revela) Sí, sí...¡Evita era el Gordo y el Flaco!. Evita era la concepción universal de la inocencia, frente al Poder.
- Y la pasión. Ahora la única que une a los argentinos es la del fútbol
- Sí, y reemplazó a la pasión política.
- ¿Cuál es el corazón de ese fervor futbolero que tanto convoca?
- Creo que el fútbol tiene la significación de una guerra sin muertos, pero con conflicto. Con drama, reflexión e ironía. Y amalgama a la familia, cosa que no consigue la política.
- No se cree en nadie y se vota en contra y diferente. También está en crisis la teoría de la argumentación.
- Y hay diferencias (lo dice, como si escribiera un guión), porque la mujer le dice al marido: "Viejo, ¿por quién vas a votar?"; "Y...por Carlitos (Menem)", dice él. "Pero si Carlitos te jodió", le acota ella. Pero él contesta: "y bueno pero Carlitos va a volver a ser peronista". Y responde así, porque necesita pensar que Menem se va a reivindicar; lo que quiere decir que espera que ese hombre con pinta de peronista del 45, va a salir a gritar: "¡se acabó compañeros, (Soriano golpea, sobre el escritorio) se acabó el país de Cavallo, ahora vamos a hacer la revolución productiva y....viva Perón carajo!”
- ¿Por qué gana el menemismo desde el ’89?
- La anterior es una de las razones entre varias. Otra es que la alta dirigencia y la clase más disminuida, son dos polos opuestos, que se miran en el mismo espejo y dicen: "en una de esas, mañana nos va mejor". Y otra causa es que desaparecieron los partidos: el radicalismo no existe.
- Sobre todo después del Pacto de Olivos, entre Alfonsín y Menem.
- Sí, pero seamos sinceros: el peronismo tampoco existe y hay "políticos" pero sin partidos, porque fueron desbordados por una condición "new age" del subdesarrollo. Por eso no hay capacidad crítica ni se tiene en cuenta que el voto cobra sentido cuando se cumplen las promesas.
- Y no sólo no se cumplen: se traicionan.
- ...Y por eso se pierde la confianza en el prójimo y - en el hecho de votar.
- Pero es que no hay educación, no hay cultura, no hay memoria, ni lazos de solidaridad: el retroceso de Argentina es feroz.
- ¡Claro! Entonces alguien le dice a algún chico: "¿cómo votaste a (Antonio Domingo) Bussi, si él mató a tu papá?", y el chico contesta: "no me di cuenta, no me enteré".
- No rigen los valores universales: la verdad, el bien, la justicia...
- Sí...en algún lugar están, pero acá nunca se dijo que -para construir una democracia- hacen falta demócratas.
- ¿Entonces?
- Entonces esos personajes de la dictadura, en dos generaciones más estarán muertos; y también lo estaremos los que venimos de la época comunismo-anticomunismo, o River y Boca. Y eso será bueno porque les habrá llegado el turno a los chicos. Que hicieron la escuela en democracia, que saben de los juicios a los militares y de los tabúes pasados, como el del sexo.
- ¿Sufriste aquellos tabúes?
- Sí, los tabúes y la virginidad como valor se llevaban hasta la exageración. Pero éramos felices. Me acuerdo ( tiene alegría) de la primera vez que hice el amor con una novia...en las butacas de un cine, que era de su padre: me sentía como en la película "Cinema Paradiso" y por supuesto que no la había visto.
- Y sin que amar significara el riesgo de SIDA
- ¡Claro!...él temor era el embarazo pero la pastilla solucionó el tema. En cambio ahora conviven la informática y la Edad Media que significa el mundo tenebroso del SIDA.
-¿Cómo compensabas el dolor que desde chico te provocaba la injusticia?
- Yo iba a trabajar cargado de miseria y espanto por las injusticias pero me llevaba en la moto "Los hermanos Karamazov" (de Fedor Dostoievski), y lo leía entre las horas de trabajo. Y después seguí con Faulkner, con Hemingway y con Chandler y llegué a Borges y a tantos otros, a quienes leí con infinita voracidad. En realidad, (muy reflexivo) creo que los libros me hicieron nacer otra vez, porque empecé a leer recién a los veinte años: antes no había librerías en los pueblos donde vivimos.
- ¿Y en busca de identidad acudiste a los padres de la literatura?
- Creo que sí, como un destino que se agudiza ahora. Pero cuando empecé a bucear a fondo en nuestra historia, fue porque lo que me interesaba era humanizar a nuestros padres.
- ¿Te enamoraste de Belgrano porque sentiste que a él "le pasó" la vida?
- Claro (entusiasmado)...le pasó de todo: le dieron palos, se enfermó, perdió batallas, tuvo que mandar a buscar a su amada por todo un territorio -porque se le había casado con otro; y, mientras le pasaba todo eso, lo atacaban los españoles .Entonces, a este patriota que demostró dureza se lo descubre ingenuo, tierno, piadoso, generoso. Y eso me importa.
- ¿Y San Martín?
- (Muy franco) San Martín no me despierta ternura pero se me hace querible por el resultado de lo que hace y por su final fue imprevisible. En cambio, Castelli y Moreno me provocan pasión.
- ¿Dónde están hoy los próceres?
- Hoy no hay próceres: hay "ídolos". Pero es bueno escuchar a qué patriotas nombran los presidentes en sus discursos. O si no los nombran: en ambos casos hay un mensaje bien interesante.
- Contame de los valores fundantes de Mayo de 1810...
- ¡Ah¡ Aquella (con emoción) fue la época de la utopía, palabra que hoy parece antigua. Fue cuando se construyó la Nación: la empresa mayor de la mentalidad humana que pensaba a los demás, incluidos en un gran ideal. A aquellos hombres(muy conmovido) yo... los amo.
- Te sentís humano sólo con ideales: única forma de vivir aunque ahora digan lo contrario...
- Sí (con pasión) no puedo vivir si no armo epopeyas o las invento en mis novelas. Y creo (humilde, y convencido) que los ideales, son la única prueba de que estamos vivos.
- Parecés El Flaco...
- (Ríe, potente) No, no (con amor hacia el personaje)... El Flaco es el que mete el dedo en el ventilador, llora porque se lastimó y vuelve a meterlo. Es un paradigma de lo ingenuo y de lo bueno. Como las Madres de Plaza de Mayo: ellas son un símbolo universal. Y siguen en lo suyo. Pero si no, nadie convoca salvo los pastores que dicen que Cristo va a bajar. Pero eso es ficción. Lo que no es ficción es que Jesús existió, que sostuvo una causa noble, que dijo basta a los ladrones, que estuvo con los pobres y que terminó mal. Entonces hablamos siempre de lo mismo: pasamos de Gardel a Belgrano y a Jesucristo...¡y ya está¡
-¿"Está" o un día habrá lugar para la esperanza?
- Sí, habrá porque la esperanza consiste en sentir la democracia como un lugar de espera para convivir todos y crear reglas de juegos que nos den un mundo mejor.
- Un mundo que las personas, los ciudadanos debemos construir. Con bondad, con sentido fraterno de la vida y con una exigencia sin concesión alguna al Poder para que trabaje por una vida humana para todos. ¿Tenés certeza de que eso ocurrirá?
- (Sonríe, sencillo) Mirá, vos misma dijiste que yo ando rastreando a los padres, así que...déjeme en eso....¡no me pida certezas futuras!
- ¿Acaso los paisajes desérticos -con su potencia y su inmensidad- que están en tus libros no son una certeza?
- (Muy reflexivo) No lo había pensado así, pero... es verdad. En esos caminos, uno ve todo en primer plano: los coches, el horizonte y el Universo mismo. Y ahí es difícil esconderse y entonces se hace más fácil la confesión con uno mismo o el encuentro con el despuntar de alguna certeza.
- ¿Tu certeza hoy se llama Manuel?
- Mi hijo Manuel es una esperanza. Pero también es mi último gol.


© Copyright Cristina Castello
Buenos Aires – Argentina
Publicado en “Viva”, revista dominical del Diario “Clarín” el 19 de noviembre de 1995

SORIANO, NO SE VAYA.


Utopía, una cultura en deuda

“Rebeldes, soñadores y fugitivos”
Osvaldo Soriano
Artículo de 1987, pleno de vigencia

En estos tres años de democracia, o de transición a la democracia, como ha preferido llamarlos Juan Carlos Martini, hemos ganado un enorme espacio de libertad. Me pregunto qué hacemos con esta libertad y si no la estamos desperdiciando, o matando, simplemente por no utilizarla para debatir los grandes temas que la sociedad argentina aún no ha resuelto.

Me refiero a la lucha que deberíamos librar contra el oscurantismo que todavía nos amenaza: somos cautelosos ante la deuda externa, ante la reacción de la Iglesia, el Ejército y los burócratas sindicales.

Eludimos la obligación de discutir y elaborar el pasado, como si aceptáramos clausurar el debate con la tesis simplista de que la lucha armada fue producto de la locura de unos pocos y que ella es culpable de todo lo que nos ha ocurrido.
Los que piensan así se contentan con la condena a unos pocos militares asesinos que fueron el brazo armado de una clase social aterrorizada ante la posibilidad de cambios que ponían en peligro su propia existencia.

Ahora el gobierno anuncia la era de la modernidad tecnológica sin tener en cuenta el contexto de dependencia, atraso, pobreza, analfabetismo y desocupación.

En verdad, pocos quieren asumir la crisis en toda su dimensión, económica y moral.

Las frases vacías y el cinismo intentan disimular la falta de un proyecto de sociedad que termine con el éxodo de los jóvenes, que nos saque de la dependencia y la humillación para hacernos libres en un mundo que entra de lleno en la revolución informática.

Resulta fácil, en este cuadro de situación, el entierro de las utopías y la aceptación del pragmatismo salvaje.

Las clases dominantes odian los sueños porque son incapaces de producir una poética del futuro.

Prefieren el pragmatismo, porque en el terreno de la eficiencia la derecha ha ganado siempre y lo demostró otra vez en el “Proceso de Reorganización Nacional” que liquidó una cultura que, al menos, creía en una sociedad mejor, más justa y solidaria.

No se trata de defender el estado de cosas que vivimos hasta el comienzo de la dictadura. La metodología de la violencia sin respaldo popular es indefendible.

Creo que hoy debemos llamar la atención sobre la desesperanza, la indiferencia y el individualismo, creo que son la exacta contracara de una sociedad realmente democrática y solidaria.

De pronto, muchos intelectuales han decidido eliminar de su discurso temas que son atribuidos a un pasado según ellos digno de ser enterrado: la miseria, la explotación y la marginación parecieran haber desaparecido de la Argentina simplemente porque no se los nombra, o porque son inaceptables para cualquier conciencia que se suponga honesta.

El imperialismo cambia y se adapta a los nuevos tiempos, mientras los intelectuales y los partidos que se dicen populares se quedan sin argumentos, o aceptan los del enemigo.

La deuda externa, que es la nueva forma que adquiere la dominación, nos atará los pies, las manos y las ideas durante generaciones (hasta el año 2010 dicen los más optimistas) y esto no parece quitarle el sueño a mucha gente ni despertar la imaginación de quienes tenemos el deber de elaborar soluciones no convencionales.

Pareciera que lo más cómodo es plegarse a las voces dominantes, aceptar la cautela paralizadora y el cuento del sentido común.

Sí, además, uno de cada dos jóvenes se quiere ir del país, ¿quién va a aportar, entonces, la cuota de locura que necesita toda gran empresa de cambio y de liberación?

La nuestra es una cultura en deuda dentro de una política de deuda.

Son mayoría los intelectuales del Post-Proceso que se han vuelto cada vez más insulares y específicos. Fragmentarios, oscuros, eliitistas.

No les preocupan realmente las víctimas de un sistema inhumano: para ellos no existen condiciones feudales de explotación, no les interesan las luchas de Chile, de Sudáfrica, de Afganistán, ni la agresión a Nicaragua. Casi hasta les alegra que sea Reagan y no los pueblos quienes derroquen a dictadores anacrónicos como Marcos y Duvalier.

Nuestra cultura de solidaridad ha sido aniquilada y estamos aquí para cambiar ideas sobre su reconstrucción.

Tenemos que advertir entonces, que por primera vez en mucho tiempo, la derecha elegante ha copado el universo de las ideas que hasta hace una década eran monopolio de las izquierdas más lúcidas.

Existe hoy una línea refinadamente reaccionaria que se viste de democrática y anticolonialista, porque ha tenido que volverse más presentable ante la opinión pública

En el diario Clarín, el ideólogo derechista francés Alain de Benoist lo explicó a grandes rasgos: los desencantados de la izquierda aceptan hoy las viejas ideas de la derecha tiñéndolas con las banderas más elementales del antiguo socialismo. Esa derecha está financiada por las grandes corporaciones multinacionales.

Se monta en los sueños frustrados de la izquierda y utiliza argumentos de pensadores marxistas como Antonio Gramsci. En los países dominantes aportó el sustento ideológico para las victorias de Reagan, de Margaret Thatcher, de Kohl, de Chirac o para copar a casi todos los gobiernos social-demócratas.

Nunca, desde entonces, los trabajadores han perdido tanto terreno en el plano de las conquistas sociales que costaron siglos de luchas sangrientas.

Sin embargo, leyendo a Alain de Benoist, pope de la nueva derecha, a uno le parece estar frente a alguno de nuestros pensadores de la izquierda descorazonada, del democratismo reflexivo.
No sé hasta qué punto el combate por una verdadera democracia involucra a la literatura.
Estoy seguro de que los escritores tenemos mucho que hacer. Pero no lo haremos todos juntos porque no estamos todos del mismo lado.

Tenemos que recuperar las banderas de la fraternidad, de la denuncia, del progreso.

No conseguimos poner de acuerdo los apetitos personales con los objetivos de la clase trabajadora derrotada en estos años trágicos.

Y ante lo complejo de la tarea, hay quienes piensan, aunque no lo confiesen, que la mejor salvación es la salvación personal.

La verdadera salvación está en la audacia intelectual, en la locura creadora.

En la utopía, que mantiene viva la esperanza de que un día seamos mejores.

viernes, 17 de octubre de 2008

VISITANTE ILUSTRE




Emir Kusturica de Sarajevo, estuvo en el Teatro Solís, construido  en 1851, en medio de una guerra y con Montevideo sitiada por tierra y por agua.
El Intendente Ricardo Erlich lo recibió como visitante ilustre y esta noche toca en el Teatro de Verano ¨Ramón Collazo¨con su banda No smoking Orchestra.
Mañana tengo que dictar un posgrado en la UDE y no podré asistir, irá mi hijo Miguel en mi lugar  y en representación de todos los que en casa somos fans del serbio, en la música y en el cine.
Como él bien dijo, las herramientas más eficientes que tenemos a la mano para enfrentar a un mundo globalizado por el capitalismo corporativo que sustenta el crimen y la dominación bajo su discurso de progreso. Kusturica dijo a los jóvenes: ¨Desconfíen de los que hablan de progreso a pueblos pequeños como el mío o el vuestro, y después montan guerras y conflictos para defender los intereses del capital corporativo¨.
Después de mucho tiempo, esta banda de serbios locos puso a nuestra ciudad en su itinerario.

miércoles, 15 de octubre de 2008

ANTICIPO DEL INFIERNO.

                                    Mariana Arruti, la directora de ¨Trelew¨

Todo empezó con Poni Micharvegas, a quien conocíamos de un disco de los insurgentes años 70, grabando con Carlos Carlsen y Francois Rabath, ya que obtuvimos su correo electrónico y empezamos a escribirnos. Después se fue tejiendo la madeja y en la textura se sumó Alicia Delpuerto quien, además de comunicarme con Osvaldo Bayer, me habló de Mariana Arruti, joven realizadora del film ¨Trelew¨, documental sobre los presos políticos fusilados en 1972.
Este hecho, que sorprende a los más jóvenes, que creen que el infierno empezó con Videla, marca el asesinato frío de 16 militantes de distintas organizaciones que enfrentaban a la dictadura de Lanusse. No conozco personalmente a Mariana, conozco su película.
La ví, entre ¨El círculo¨de Aldo Garay y José Pedro Charlo y la película ¨Decile a Mario que no vuelva¨de Mario Handler, y realmente fue como un viaje en el tiempo, para reencontrarme con un período de la oscura historia de la Argentina. Un documental áspero y verdadero que cuenta el planeamiento de una fuga de un penal de máxima seguridad de presos de Montoneros, el ERP y las FARP que puso en rídiculo a la dictadura.
Suceso éste con un amargo epílogo, quienes no consiguieron fugarse del aeropuerto de Trelew y fueron cercados por los militares, una vez que negociaron su rendición, fueron asesinados con la fría precisión que se producirían desde marzo de 1976 las desapariciones forzadas y los vuelos de la muerte. La película de Mariana anticipa ese infierno.

domingo, 12 de octubre de 2008

MARCOS ANA, POETA RESISTENTE.

Marcos Ana, el Quijote viviente

Por Cristina Castello

Decidme cómo es un árbol. /Decidme el canto de un río/
cuando se cubre de pájaros.
Marcos Ana

Almodóvar filmará la vida del hombre que más tiempo estuvo en la cárcel por la Guerra Civil española. Sin sueños de venganza, Marcos Ana sigue luchando contra el fascismo. Su historia es testimonio de los pájaros sin alas de aquella barbarie; y también una juerga de ternura que iza la Bondad por encima de todo horror. Marcos Ana, poeta y Quijote.

Emblema universal de la lucha por la libertad —88 años, hoy— estuvo en las cárceles del franquismo entre 1939 y 1961. Conoció el espanto en su piel, en su corazón, y a través de los ojos de sus compañeros; descubrió el oprobio en las manos de los torturadores: manos extranjeras a la vida que sólo los domingos cesaban de masacrar, pues entonces los verdugos rezaban en la Iglesia y con el capellán.

Pero también supo de deleites: en las mazmorras del fascismo español, Marcos Ana «adoptó» —como se adopta un bebé— una flor inocente, nacida en la grieta tenebrosa del muro más cruel. Así como, aunque trepado a los barrotes y castigado duramente por ello, se extasió con cada plenilunio que —gracias a su obstinación— pudo gozar. Igual que contrabandeó, reja a reja, la poesía de Neruda y sus propios versos, como una letanía que invocaba la libertad. Tenía sólo 19 años cuando cayó en aquel infierno del Régimen, y veintitrés más cuando —como una salva de pájaros contentos— pudo dejar la jaula para abrazar la nitidez de la luz.

Luz cegadora para él, que no conocía más que las tinieblas. Pero la vida, que sólo le había ofrecido su mano mezquina, le llegaba por fin con la mano que da. Entre todos sus dones, le dio los viajes, el reconocimiento mundial —el abrazo de la humanidad— y la posibilidad de luchar. Le dio la poesía, y le descubrió el amor y el sexo... recién a sus 42.
Ella era joven y morena, delgada, bella y sutil. Se llamaba Isabel Peñalba y tenía la mirada azul.
¿Serán los ojos de Penélope Cruz, la actriz fetiche de Almodóvar, los que lo mirarán desde aquel azul de Isabel? Quién sabe. Primero terminará la filmación de «Los abrazos rotos» y, quizás, rodará «La piel que habito». Y entonces se dedicará a «Decidme cómo es un árbol», el último libro de Marcos Ana; obra que recorre el mundo con sus memorias de la prisión y de la vida, flameantes de humor, de la poesía de su prosa y del sentido de la existencia como un hecho trascendente.

¿Cuántos filmes podrían hacerse con cada latido de este Quijote?

En cualquier caso, Almodóvar eligió tomar la historia de Marcos, «un superviviente», cuando era ya un pájaro en vuelo libre que surcaba cielos a la salida del infierno. Al cineasta le impresiona que, después de haber respirado tanta muerte, el poeta sepa de justicia y paz, de fraternidad y siembra, de imaginación y esperanza, y no de rencor. Le sorprende su pasión por la vida del prójimo. Se emociona porque en «Decidme cómo es un árbol», nuestro autor cuenta que —a causa de un compañero que lo denunció— recibió una de sus dos condenas a muerte; y, aun así, no da su nombre para evitar un daño a la posible familia del traidor.

Curiosa audacia la de Almodóvar, artista de un lenguaje cinematográfico barroco y brillante, cuyos temas habían sido hasta ahora el amor por su madre y por las mujeres, la sexualidad, el maridaje entre el amor y la muerte, y la transmutación del alma. Y si bien algunos hechos de la historia que filmará justifican a primera vista su elección —ya se verá— hay algo central, más novedoso que todo. «Marcos Ana es lo más parecido a un ángel —explicó el director—, no he conocido a nadie tan bueno».

A partir de esta experiencia, ¿podremos sumar entre sus razones para elegir un guión el valor infinito de la Bondad?

La mirada azul

Decidme cómo es el beso / de una mujer. Dadme el nombre
del amor: no lo recuerdo.

Marcos Ana

Después de 23 años tras los muros, lo más difícil fue la libertad. Aprender a ser libre. Marcos sabía vivir en la cárcel, donde el cariño hacia (y de) sus camaradas fue su sostén y su motor. Aunque fue torturado hasta casi morir; aunque vio asesinar tantas vidas y también su juventud, tiene grabadas en la piel y en todo su ser las risas de sus amigos y su generosidad. Con ellos compartía el hambre y el pan, los sueños y los homenajes con que —en las sombras de la sombra y con ingenio— honraban a los grandes poetas. La cárcel era una «universidad democrática», un hogar.

Marcos Ana fundó las tertulias literarias, a pesar de que la imaginación era salvajemente perseguida. Los guardias debían evitar la fuga física de los prisioneros; y el capellán, la fuga espiritual. Había que impedir la poesía, pues era enemiga del sistema, era un ser más a encarcelar. ¿Encarcelar el sol? ¡Vaya!

En la década de los ’50 y a una celda de castigo infrahumana sus compañeros le acercaron, ellos sabían cómo — ¡oh, qué gracia la imaginación!—, una lapicera y poemas de Neruda y de Rafael Alberti. Los leyó más de mil veces y... ¡empezó a escribir! Pero... ¿cómo guardar su palabra escrita? Y aquí otra vez la creatividad.
Sus «colegas» de prisión aprendían de memoria sus versos, y los que recuperaban la libertad eran poemarios parlantes de Marcos Ana, conocido aún como Fernando Macarro Castillo. Tiempo después, recibió un librito impreso con sus poemas... ¡Hombre, qué felicidad! Eran las dos primeras ediciones de «Te llamo desde un muro», publicado entonces en México y en el Perú.

Como un juego interminable de espejos reflejados en sí mismos para multiplicarse, la cámara de Almodóvar mostrará a los espíritus inquietos del mundo, la vida de nuestro personaje y conciudadano suyo... ¡sí!

Vaya sucesión de casualidades: el cineasta nació en La Mancha, igual que la obra suprema de la literatura universal: «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha»; igual que Don Miguel de Cervantes Saavedra, su autor, quien había abierto los ojos a la vida en Alcalá de Henares, ciudad de la famosa región, donde Marcos vivió desde sus nueve años y padeció su primera prisión... ¿Es que existe el azar?

Virgen hasta los 42, para Fernando Macarro el mundo exterior era una leyenda, una fábula, una ficción. No había muros sino cielo; ¡había tocino! —tocino, aquel sueño suyo de hambreado durante los 9.000 días y noches de su encierro—; había coches, carteles luminosos, tiendas... ¡mujeres!

Había una vida «normal» y él la había olvidado después de tantos años tras los muros. Habituado al horror y a la necesidad, las luces lo mareaban, devolvía la comida que había ansiado: se sentía en otra galaxia... hasta que llegó su noche azul. Ella. Ella creía que él estaba borracho e intentó devolverle el dinero; el que él debía pagarle, como prostituta que era la muchacha. Fernando Macarro no sabía qué hacer, a solas con una mujer y en un hotel; se sentía torpe, extraño, desorientado, hasta que le contó la verdad: los 23 años de cárcel y su inexperiencia sexual. Y ella se dedicó a él con amor: lo llevó a pasear por la Gran Vía de Madrid y fueron a cenar, mientras él hablaba y hablaba, como una semilla que encuentra tierra fértil después de la sequedad.

La mirada azul lloró. Lloró tanto, al tiempo que él le contaba el único mundo que conoció. Lloró por todas las cosas que merecen lágrimas (Jorge Luis Borges). Isabel Peñalba —era ella, sí— lo llevó después al hotel y logró que Fernando hiciera el amor. Quería renacerlo, inaugurarlo. Ya en la mañana, chocolate con churros juntos en la cama, y cuando el poeta amanecido «varón» llegaba de vuelta a su casa encontró en el bolsillo las quinientas pesetas de la paga que ella no cobró. Y un papel, un llamado, una solicitud de amor: «para que vuelvas esta noche». Él pensó en ella todo el día con deseo y emoción, pero el miedo de ofenderla con la paga —que además era dinero de la joven— se mezclaba con su deseo viril y con el temor de destrozar el recuerdo de aquella noche de pureza y magia. No sabía si ir o no, y otra vez fue una flor la que lo salvó de nuevo, para decidir. Compró docenas de flores tan luminosas como aquella que, nacida en el muro más cruel, había adoptado como a un bebé. Las 500 pesetas —el precio de la paga— se convirtieron en un bouquet de pimpollos con orquídeas y magnolias. Las dejó en la conserjería del hotel, con una tarjeta: «Para Isabel, mi primer amor». Franz Kafka escribió que cuando uno se empeña en subir, los escalones brotan debajo de los pies, anhelantes. Isabel fue el escalón al amor.

Almodóvar se regocija en este recodo de alba y de tal embeleso de ternura que su cámara ansía traducir.

Antes, mucho antes, el faro de Marcos había sido el cariño absoluto hacia sus padres, en quienes pensó para elegir el seudónimo con que lo conocemos. Escogió Marcos, por su papá: ¡ay!, aquella imagen de una gorra solitaria prendida en la rama de un árbol roto, cuando un bombardeo lo asesinó; los ojos desolados del hijo tenían 17 años.
Decidió apellidarse Ana, por la mamá. Abnegada bajo su siempre pañuelo negro en la cabeza, ella había ido a verlo a la cárcel, una vez más, pero no la dejaron entrar. Con su calvario interior por haberse enterado de que el hijo estaba condenado a muerte, comenzó a volver sobre sus pasos. Mamá Ana cayó al suelo, los guardias la golpearon y humillaron y ella murió en una zanja, en aquella Navidad de 1943: «...que murió de rodillas, me contaron / crucificada en un leño de llanto, / con mi nombre de hijo entre sus labios / pidiendo a Dios el fin de mis cadenas»

Candilejas
Mi pecado es terrible; / quise llenar de estrellas / el corazón del hombre
Marcos Ana

Desde su liberación en 1961, gracias a la presión internacional, pues estaba condenado a sesenta años de prisión, recorrió Europa y gran parte de la América morena. Conoció a Louis Aragon, Pablo Neruda, por fin a Rafael Alberti y María Teresa León, a Salvador Allende, Nicolás Guillén, Picasso, Yves Montand, Michel Piccoli, Prévert, Jean-Paul Sartre, Joan Báez, Miguel Ángel Asturias, Pedro Vianna y tantos más.

Convirtió su vida en una defensa de la libertad, en contra de todo autoritarismo. Fundó y dirigió en París, hasta el final del franquismo, el Centro de Información y Solidaridad con España (CISE), que presidió Picasso.

Y cada persona que lo entrevistaba, y aún hoy, le repite una pregunta: ¿Vio en prisión al enorme poeta, alma de cristal, Miguel Hernández? Sí, lo había visto. Al «Fuego azul de la poesía» —como lo llamaba Neruda—, el franquismo lo había asesinado a los 31 años, con una tuberculosis a la que sus verdugos jamás atendieron.

A los dos años de su libertad, Marcos conoció a Vida Sender, quien fue su mujer por muchos años. Hoy están separados, pero conservan una amistad cada vez más honda y el amor de los dos hacia «Marquitos», con quien vive. Es el hijo de ambos —hoy camarógrafo, fotógrafo y documentalista—, la ofrenda mayor que recibió de la libertad.

Pero hubo otras más. Como el reencuentro con aquella música de acordeones y violines que, de una orquesta lejana, había escuchado en la cárcel de Burgos en la Navidad del ’60. Nunca supo el nombre y, aunque la buscó con obsesión, sin ese dato y sin poderla tararear, no era posible hallarla.

Después, el vértigo de los viajes lo llevó a Copenhague, donde le habían asignado para hospedarse la casa de… Karen. Alta, bella, fascinante, la diosa nórdica no podía entenderse con él más que por señas. Marcos no hablaba una palabra de inglés, y ni pensar en el danés. Desde un sillón, la miraba, cohibido —más aún cada minuto—, sin poder pronunciar una palabra; y ella lo percibió: lo acomodó en el canapé, apagó las luces para crear un ambiente tenue que ayudara al reposo, puso cierta música en el tocadiscos y se dispuso a dejarlo descansar. Entonces, la sonrisa de la vida. El milagro. La melodía que el poeta estaba escuchando era la de la película «Candilejas», la misma de aquella Navidad; la que tanto había buscado. La música le provocó un sobresalto que hizo a Karen volver, inquieta, y sentarse con él, casi en él.
El resto fue el abrazo en silencio, la vibración al unísono, y el lenguaje del amor y la pasión. En los cinco días de su permanencia en Dinamarca y en tantos otros de su vida libre, el encantamiento pobló de estrellas al héroe que llena de estrellas el corazón del hombre.

«Decidme cómo es un árbol», clamaba Marcos Ana en el poema que dio el nombre al último libro. Hoy, ya todos los bosques, todos los pájaros y todos los ríos le contaron su historia. Hoy se reconoce como un «árbol milagroso», porque sigue dignificando la condición humana. Y se abraza a la palabra de su admirado Paul Éluard: «Y serán recompensados los que ríen de horror».

DOLOROSO DOMINGO




Hoy, me entero de la muerte de Juan Andrés Morandi Puppo, sicólogo, publicista, compañero y amigo.
Noticia sorpresiva y amarga, que oscurece el domingo.

AMIGOS:
SI NO HUBIERA RECIBIDO UNA LLAMADA DE GUSTAVO LAUDATO(NO TE APENES GUS, ERA NECESARIO QUE LA HICIERAS) NO HUBIERA ESCRITO ESTAS PALABRAS.
SON PARA JUAN ANDRÉS MORANDI PUPPO, AMIGO Y ENEMIGO ÍNTIMO.
EN EL 80 SE QUEDÓ, MEJOR DICHO LO ELIGIERON, PARA UN LABURO QUE YO NECESITABA Y QUE CREÍA MÁS MERECIDO PARA MÍ QUE PARA ÉL.
LO DETESTÉ UN RATO.
PERO NADA, NI SIQUIERA MIS PROPIOS DEMONIOS, PUDIERON IMPEDIR QUE NOS QUISIÉRAMOS.
NO ERA UNA COSA DE VERSE CADA SEMANA, NI MUCHO MÁS, NI MUCHO MENOS.
PERO CUANDO NOS VEÍAMOS, NOS ADIVINÁBAMOS.
EL TENÍA SUS MIERDAS Y YO LAS MÍAS, PERO NOS QUERÍAMOS.
LA NOTICIA DE SU MUERTE ME LLEGA A TRAVÉS DE LA PERSONA QUE DEL AMBIENTE DE LA PUBLICIDAD SUPONGO SIEMPRE MÁS LEJOS DE LA MALA LECHE Y LA HIJAPUTEZ, QUIZÁS POR ESO LA PARCA ELIGIÓ A GUSTAVO PARA QUE ME DIERA LA MALA NOTICIA.
ME APENA, SIENTO QUE, MUY EGOISTAMENTE, ALGO DE MÍ SE HA MUERTO CON JUAN ANDRÉS MORANDI PUPPO, MI COMPADRE, MI AMIGO, MI COLEGA.
DE LOS CREATIVOS DE NUESTRA GENERACIÓN, ERA UNO DE LOS MEJORES.
MIS ALUMNOS EN LA UDE DISFRUTAN DE UN CUENTO QUE LO PINTA A JUAN ANDRÉS MORANDI DE CUERPO ENTERO.
JUAN ANDRÉS, DOTADO DE UNA EXCELENTE VOZ, SIN EMBARGO ARRASTRABA LAS ERRES.
PARA CARICATURIZARLO O HACER UN CUENTO SOBRE ÉL, BASTABA CON REMARCARLAS, PARA QUE CUALQUIER BOLUDO DIJERA: ¨AH ESTÁS HABLANDO DE ¨MORRANDI¨, REMARCANDO LAS ERRES.
UN DÍA ME ENCONTRÉ CON JUAN ANDRÉS EN UNA ESTACIÓN DE SERVICIO:
-¨HOLA, JUAN, ¿ CÓMO ANDÁS?
-FENÓMENO, ESTOY HACIENDO UN CURSO CON BERTO FONTANA.
-¿ EN SERIO, Y CÓMO TE VA?
- ME VA BÁRBARO, MIRÁ: ¨TRES TRISTES TIGRES COMEN TRIGO EN UN TRIGAL¨
- IMPRESIONANTE, JUAN, IMPRESIONANTE.
-MIRÁ MACU, ACELERO : TRES TRISTES TIGRES COMEN TRIGO EN UN TRIGAL¨( RÁPIDO)
¿ QUÉ TE PARECE?
-MUY BIEN JUAN, MUY BIEN.
-MIRÁ AHORA ACELERO UN CAMBIO: ¨TRES TRISTES TIGRES COMEN TRIGO EN UN TRIGAL¨( RAPIDÍSIMO).
-PAH, HUAN QUÉ BÁRBARO.....
Y DE PRONTO, LA EXPRESIÓN DE JUAN ARRASTRANDO LAS ERRES COMO DE COSTUMBRE_
-¿TE  RRRRRRRR...RRRRRINDE?


EL GORDO TROILO, EL GORDO TRISTE DE BUENOS AIRES, DECÍA QUE UNO NO SE MUERE DE GOLPE, SINO QUE SE MUERE DE A POCO EN CADA AMIGO QUE SE MUERE.
ESTE DOMINGO 12 DE OCTUBRE NO TENÍA GANAS QUE SE MURIERA NADA DE MÍ.PERO NUNCA ESTÁS A SALVO.
HOY ENTERRAMOS A UN GRAN PUBLICITARIO, A UN AMIGO QUE SE LLEVA COSAS DE MÍ QUE YA NO PODRÉ RECUPERAR.

LOS ABRAZA

EL MACU

sábado, 11 de octubre de 2008

DONOVAN REVISITED.


Esto lo he contado varias veces.
En 1970, cuando se auguraba la unidad de toda la izquierda uruguaya en nuestro frente amplio, viajé a Tacuarembó para un encuentro de las juventudes políticas.
Llegado a la ciudad, espiado permanentemente por la policía, tomé contacto con jóvenes militantes como yo. El que más me impresionó, de un grupo impresionante de tempranos poetas y cantores, fue un flaco de pelo larguísimo que tenía una foto de Donovan Leicht pegada en el estuche de la guitarra. 
Era Eduardo Darnauchans Miralles, elDarno, que todavía no era el Darno.
Ahora, que he perdido su voz, sus toses y su fraternal compañía, me quedan sólo los recuerdos, la memoria de los días que vivimos, a lo largo de 37 años en la Madre cruel Montevideo.
Fidel Sclavo, ese maravilloso artista de la generación inmediata a la nuestra, me escribe en un mail:
¨Gran Macu:
En realidad, estaré por allí recién la semana próxima, cerca del jueves.
Acabo de llegar del norte.
Me acordé mucho de vos.
Estuve unos días en Woodstock.
Con Donovan.
Sí, el mismo.
Donovan Leitch. Y por esas tierras.
Por el Darno...¨.

Donovan, ese baladista, picado de viruela y acné, nos vuelve a juntar con el Darno, hermano querido, salido de gira para siempre.


martes, 7 de octubre de 2008

EN GUARDIA, POR EL GATO.

Nadie le pide que tenga 7 vidas.
Todo lo que pedimos que cuide la única que tiene.
Sin dramatismos, ni mojigaterias a las que soy propenso, desde el viejo país llego como un pájaro oscuro,
para golpear el cristal de su ventana.
Atento compañero, estoy en guardia, cuidándole las espaldas y también el pecho florido donde el zurdo cordial hace trampas.
¿ Hace trampas?
¿ O si las trampas las hace Usted?
Como sea, lo pienso desde lejos y le mando las mejores fuerzas de apoyo, barras de aliento desde el alambrado que intentan Dénia, para decirle: AGUANTE, GABRIEL.
No sea mala persona.
AGUANTE GATO.
AGUANTE.
Mire que aquí, lo estamos esperando,
para alguna vez fatigar una mesa de bar con muchas cervezas y mejores cuentos.
Será, si aguanta.
AGUANTE CARAJO
.

AUDIO REPORTAJE A OSVALDO BAYER


Mercedes Sosa y Osvaldo Bayer, Amigo de las Bibliotecas Populares 2007, en camarines
Foto: Eulogio Ramirez

Para mis compañeros lejanos, Esteban, Gato Gabriel, Silvia la Bruja, Alicia Del puerto, el grande Poni Micharvegas, Juan el Triste, el Nelson Coelho de Castro(mandá noticias, gurí) para todos los que mi corazón convoca cada noche, cada mesa de bar y cada esquina.

Boomp3.com

viernes, 3 de octubre de 2008

HOY ESTUVO OSVALDO BAYER CON WALSH Y CON SORIANO,



Hoy, en El Faro tuvimos la presencia, vía llamada telefónica, de Osvaldo Bayer, historiador y periodista argentino. En la charla, aparecieron las presencias entrañables de dos grandes escritores como Rodolfo Walsh y Osvaldo Soriano.
En cuanto mis compañeros de Emisora del Sur me  la proporcionen colgaré la entrevista en este blog.







martes, 30 de septiembre de 2008

CUMPLEAÑOS DE PABLO ESTRAMÍN.


Hoy que Montevideo está gris y llorón, con una neblina que moja los cabellos y el saco, es el cumpleaños de Pablo Estramín, cantor popular y compañero que se fue de gira el año pasado.
Nos duele la ausencia del tipo solidario y buena gente que fue, uno de los pocos, que se cuentan con los dedos de la mano, que me llamaron siempre por mi nombre de registro.
¨Atilio¨ me dijo siempre, hasta en su último mensaje de texto por celular para la Pascua de 2007.
Lo extrañamos.

domingo, 28 de septiembre de 2008

117 AÑOS DEL MANYA


Nuestro equipo querido, el Club Atlético Peñarol cumple hoy 117 años de vida y estará celebrando en el Estadio Centenario, en ocasión del encuentro mantendrá con Defensor Sporting.
Peñarol es para mí, un amor sin condiciones.
Pero también sin odios, rencores, ni rivalidades mezquinas.
Esto no significa más que esto, no me alegran las derrotas del clásico rival, no les deseo que les caiga un rayo en la sede y nos los insulté nunca desde mi tribuna.
Me gusta ganarles en el estadio, en la mesa de ping pong, al ludo, al teto a lo que sea.
Cada vez que la camiseta de los bolsos pienso en Abdón Porte que se mató en mitad del Parque Central porque no se resignaba a abandonar la práctica del fútbol, pienso en la rica historia de ese club y quiero ganarles en la mejor ley. O en todo caso, con un jugador o dos de menos, que ya les hemos jugado y ganado de modo histórico.
Cuando esto sucede, el grito Manya me sale de las tripas y el nombre de Peñarol es un dulce bálsamo que alivia todas las penurias.
Feliz Aniversario Peñarol,  equipo de mi alma, patria del corazón y de la infancia.
Porque