viernes, 13 de marzo de 2009

QUINTIN CABRERA SALIÓ DE GIRA.


Quintín Cabrera

Nacido en Montevideo (Uruguay), el 25 de abril de 1944, Quintín Cabrera es un cantor –músico y poeta– que se caracteriza, sobre todo, por su gran humanidad; una humanidad sencilla, generosa, comprometida y solidaria que fue adquiriendo, desde muy pequeño, gracias a presencias tan significativas para él como la de su padre, obrero y militante socialista que amaba la música y del que aprendió, según el mismo recuerda, que para ser revolucionario hay que hacer las cosas con amor.

Forjado en ese clima de compromiso y de humanidad, Quintín empezó a componer sus primeras canciones ya a los dieciséis años, cuando, tras la muerte de su padre, los compañeros del Liceo Nocturno le regalaron su primera guitarra.

“Fue entonces cuando empecé a hacer canciones para mí y para mis amigos –le comentaba a Luis Suárez Rufo, en una entrevista publicada, en 1976, en la revista Ozono–, y, sin darme cuenta, advertí que lo que hacía emocionaba a un cierto número de gente. [...] Así, estudiando por la noche –magisterio y agronomía, que nunca terminé– y trabajando por el día (fui camionero, vendedor, empaquetador, oficinista, carpintero...), llegué a ir agrandando mi pequeño círculo de oyentes”.

A principios de los años sesenta, Quintín se integró en el Comité de Arte Popular, que dirigía el musicólogo Casto Canel, y tuvo su primera actuación en público, como cantante, en el teatro Zitlowski, de Montevideo.

En 1967 viajó a Cuba, junto con otros creadores, entre los que se encontraban Marcos Velásquez, Daniel Viglietti o Aníbal Sampayo –como integrantes de la delegación uruguaya–, para participar en la celebración del Primer Encuentro Internacional de la Canción Protesta celebrado en Varadero.

Aquel histórico encuentro –del que surgiría posteriormente la Nueva Trova Cubana– fue organizado por la Casa de las Américas de Cuba y se celebró a partir del 24 de julio de 1967, con la participación de cantantes de dieciséis países: Chile, Uruguay, Perú, Argentina, Paraguay, México, Cuba, Haití, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Portugal, Italia, Austria y Vietnam.

Su objetivo fue mantener, durante tres días, diferentes sesiones de trabajo para analizar, a nivel internacional, los aspectos comunes de la llamada en aquel momento canción protesta, así como analizar conjuntamente las vinculaciones de ese movimiento musical y poético con la lucha en defensa de la liberación de los pueblos oprimidos y contra la discriminación racial.

El encuentro concluyó con la redacción de una Resolución final en la que, entre otras, apareció la siguiente afirmación: “La canción es un arma al servicio de los pueblos, no un producto de consumo utilizado por el capitalismo para enajenarlos [...]. La tarea de los trabajadores de la canción protesta debe desarrollarse a partir de una toma de posición definitiva junto a su pueblo, frente a los problemas de la sociedad en que viven”.

Para Quintín Cabrera, participar en aquel encuentro fue una experiencia muy importante y definitiva para su vida como compositor y como intérprete, sobre todo porque le proporcionó la gran oportuni- dad de conocer y de poder intercambiar puntos de vista y canciones con creadores de dieciséis países, entre los que figuraban Carlos Puebla –cubano–, Luis Cilia –portugués–, Rolando Alarcón y Ángel e Isabel Parra –chilenos–, Oscar Matus –argentino–, Oscar Chávez –de México–, Julius Lester y Barbara Dane –estadounidenses–, Claudio Vinci –francés–, Martha Jean Claude –haitiana–, o Raimon, que acudió en representación española.

“Aquélla fue la gran oportunidad de descubrir que si alguna vez habíamos caído en el error de pensar que estábamos solos, no lo estábamos –comentó Daniel Viglietti–. Nos encontramos desde todos los continentes la misma actitud de búsqueda, de denuncia, con unas formulaciones más o menos parecidas”.

Respecto a Quintín, la escritora cubana Clara Díaz Pérez, recoge, en su libro Sobre la guitarra (Ed. Letras Cubanas, 1994), la siguiente anécdota: una tarde –ya casi de anochecida–, todos los participantes del encuentro sostuvieron una charla amistosa e informal con Fidel Castro, que finalizó con un concierto familiar e improvisado en el que Quintín Cabrera interpretó su canción El fantasma –dedicada al Che–; Fidel, al escucharla, exclamó: “Lo que canta ese chico es mucho más directo y eficaz que un mitin”.

Finalizado el encuentro cubano, Quintín tuvo varias actuaciones en La Habana, Varadero y Santiago, y participó, junto con Carlos Puebla, en la filmación de un corto para la televisión francesa.

Poco tiempo después, viajó a París, a Suecia y, seguidamente, a Barcelona. “Mi llegada a Barcelona, en 1968 –comenta Quintín–, fue absolutamente casual. Estaba trabajando en Suecia, donde no me renovaron el contrato de trabajo, por lo que debía abandonar aquel país en un tiempo relativamente corto; entonces encontré un vuelo chárter a Barcelona que resultaba muy barato, y heme aquí”.

Ya en Barcelona, además de seguir componiendo, empezó a interpretar sus propias canciones en un gran número de recitales celebrados dentro y fuera de Cataluña –siempre en defensa de los derechos humanos y de la democracia–; y se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Bellaterra.

Trabajó como periodista –especializado en música– en radio, prensa y televisión, y se estrenó en el mundillo discográfico con su canción Milonga sobre cantores, en un histórico disco colectivo, titulado Todo está muy negro (Discos Cactus, 1973).

En 1975, Quintín Cabrera grabó su primer LP: Yo nací en Montevideo (Edigsa-Le Chant du Monde, 1975), disco de carácter eminentemente autobiográfico en dos sentidos: Por una parte, por la presentación que nos hace de su tierra y de su gente en canciones como Yo nací en Montevideo, Vidalita del desierto, Mi padre, el compañero, o Ferrán –dedicada a uno de sus hijos.

Por otra parte, en aquel disco Quintín incorporó canciones basadas en textos de poetas y cantores uruguayos a los que admiraba, como Carlos María Gutiérrez, Aníbal Sampayo –de quien interpreta, magistralmente, la canción Qué vida– y Marcos Velásquez, con dos temas: No puedo hablar y Juan, canción especialmente bella y solidaria dedicada a un obrero, “creador del planeta y de su pan”.

En aquel primer disco, además, Quintín incorporó la canción Solament, escrita en catalán, lengua que, en su afán desmedido de integración activa, aprendió a hablar a los seis meses de su llegada a Barcelona.

Su segundo LP, publicado en 1976, se tituló De qué se ríe? (Edigsa-Le Chant du Monde), obra que Quintín presentaba, en la carpeta del disco, con estas sinceras y entrañables palabras:

“Este segundo disco de Edigsa llega en un momento de transición, no solamente en la vida política del país, sino en mi pequeña historia particular. Son muchos los años que llevo fuera de Uruguay, y a pesar de que mis raíces son claramente uruguayas, mi vida diaria no lo es en absoluto.

“Estos años he compartido todos los problemas comunes a todos los emigrantes: he sentido nostalgia, he trabajado en mil oficios (allá donde no lo querían hacer los aborígenes), he aprendido una nueva lengua, hice nuevos amigos, nueva familia, aprendí nuevos paisajes y nuevas tierras, e incluso tengo ‘problemas generacionales’: Ferrán, mi hijo mayor (cinco años), me recrimina que no cante más canciones en catalán.

“He vivido en carne propia, no obstante, cosas tan hermosas como la solidaridad de clase, el internacionalismo. En realidad, este desarraigo que llevo a cuestas, compartido con cientos de miles de emigrantes, se compensa con el sentimiento solidario con todos los pueblos del mundo. Ello se refleja en las canciones; son sentimientos vivos.

“Me he sentido ‘entre los míos’ cantando no sólo en Cataluña, mi actual país, sino en toda la geografía peninsular y en Suiza, Alemania, Francia, Holanda, Italia..., y la gente me aceptó como a uno más ‘de los nuestros’, que es lo bueno”.

En aquel segundo disco, Quintín se sintió acompañado de un numeroso y espléndido equipo de músicos; entre ellos, Aureli Vila, Jep Nuix, Nicanor Sanz, Ramón Aragai, Jaume Francesc, Joan Oliver, Joan A. Bou, Eladio Rodríguez, Aureli Vila, Ernest Xancó, Rafael Escoté, “Max” Suñer, Jordi Vilaprinyó o Jordi Martí.

Entre las canciones que integraron el álbum, cabe destacar dos con textos de Mario Benedetti, musicalizados por él –Te quiero y Seré curioso, más conocida como De qué se ríe–; la canción Nadie se atreva a contarle, compuesta sobre un poema de Cástor; Vaqui q’un ser (Aquí una nit) –de Claude Martí, traducida del occitano al catalán–; No esconda la mano, de Víctor Lima, y cuatro canciones propias: El Sr. Daymán Cabrera –dedicada a su hijo–, Por el mundo, Canto de amor por Ciudad Ho Chi Minh –con música de Viçent Mayol– y En las noches de sueño.

Quintín, en 1978, completó lo que podríamos llamar su trilogía discográfica con Edigsa-Le Chant du Monde, a través de la edición de un nuevo LP titulado Como mi Uruguay no había.

En aquella tercera grabación incluyó canciones propias y canciones basadas o inspiradas en poetas amigos, a los que Quintín quiere y admira.

En concreto, nos ofreció seis canciones basadas en textos de poetas y compositores como Marcos Velásquez, o Eduardo Nogareda; y cinco canciones propias: Las bestias –que nació a partir de la matanza de abogados laboralistas que se produjo, en 1977, en la calle Atocha, de Madrid–, Pero che!... Mateo, A ras del suelo –dedicada a Luis Pastor–, Que sí, que no y Uruguayos campeones –canción llena de palabras, de frases y de personajes con connotaciones claramente evocadoras de esa patria uruguaya, tan próxima y tan lejana a la vez.

Tras aquel tercer disco, Quintín Cabrera aterrizó en Madrid, donde tenía grandes amigos que le conocían y le admiraban –muchos, como yo, sólo en la distancia y a través de sus canciones.

Entre aquellos admiradores figuraba Manuel Domínguez, crítico musical y amante apasionado del folk y de las músicas del mundo, que, en aquel momento, había puesto en marcha un magnífico e intachable sello discográfico llamado Guimbarda.

En 1979, Manolo le propuso a Quintín grabar su cuarto disco en su nuevo sello, y así fue como nació la que personalmente considero su obra más completa e interesante: la titulada Un largo abrazo de agua (Guimbarda, 1979).

En aquella ocasión, Quintín volvió a rodearse de un magnífico equipo de músicos y de colaboradores que intervinieron en la grabación de forma absolutamente solidaria: Fausto Díaz Bordado –que se responsabilizó de los arreglos y de la dirección musical–, Luis Pastor, Bernardo Fuster, Teresa Cano, Paco Morote, Kinito, Pascual Villaescusa, Luis Mendo, Rafael Puerta, Gonzalo Ferrari Prezioso, Nito Corrazo, Eduardo Hernández Videla, Gladys Cabrera y el inolvidable Rufo, que tan importante fue para nuestra música popular y tanto hizo por ella.

Respecto a las canciones de aquel disco, hay que decir que todas fueron compuestas, música y letra, por Quintín, menos la titulada Amor que tens ma vida, canción basada en una melodía provenzal del siglo XVI; bellísimo tema, hermosamente tierno, que fue el primero que el cantante uruguayo aprendió tras su llegada a Cataluña.

Entre 1979 y 1995, haciéndole frente a la llamada crisis de los cantautores que se produjo tras la transición democrática española, Quintín Cabrera siguió componiendo canciones, ofreciendo sus recitales –muchos de ellos en solidaridad con alguna causa justa y necesaria– y, sobre todo, implicándose en todo tipo de iniciativas que tuvieran que ver con el mundo de la música y de la canción de autor, del que nunca dejó de ser un militante activo y apasionado.

Una de aquellas iniciativas que, en su momento, resultó útil e interesante fue la fundación del llamado Centro de la Canción ZECA, en recuerdo al grandísimo creador portugués José Zeca Afonso.

Aquel centro surgió, fundamentalmente, como una plataforma reivindicativa del género de la canción de autor, y, en esa misma línea, como punto de encuentro para aunar el esfuerzo de los cantantes respecto a la apertura de canales, o de espacios, para la expresión y la difusión de sus creaciones.

En 1995, al tiempo que realizó un intenso trabajo como secretario de ZECA, Quintín grabó y reapareció en el mundo discográfico con un nuevo disco al que llamó Plenilunios (Delicias Discográficas, 1955), obra arreglada y dirigida musicalmente por Andrés Bedó, en la que colaboraron, entre otros artistas y amigos, Javier Bergia, Pablo Guerrero, Eliseo Parra, Luis Pastor y José Antonio Labordeta.

Seis años más tarde, en 2001, Quintín Cabrera decidió hacer una especie de síntesis musical del camino recorrido, que concretó en la edición de un CD en el que volvió a interpretar dieciséis de sus canciones más significativas.

Aquel trabajo, titulado Casi, casi, una vida (Temps Record, 2001), se grabó en la sala Manuel de Falla de la Sociedad General de Autores y Editores, en Madrid, con Eliseo Parra como coproductor.

El periodista Xabier Rekalde –amigo entrañable, lamentablemente fallecido–, tras escuchar el nuevo disco de Quintín, escribió una reseña a la que tituló “Una vida en canción”; reseña que me permito reproducir a continuación porque considero que nos ofrece una magnífica síntesis de la obra y de la personalidad de este poeta y cantor uruguayo, bondadoso, solidario y de sensibilidad desbordante:

“Quintín Cabrera –escribía Xabier– ha cocinado un álbum fresco y sentido con los restos vivos de la batalla: es un relato de lo que ya está hecho, y también de la persecución de los imposibles que tenían que haber sido.

“Está levantado en la pequeña vida cotidiana, en ese rinconcito personal que sólo los tozudos han sabido hacer diferente, aunque haya salido regular, y sólo sea el refugio que les permite respirar más a gusto entre las nubes del pensamiento tóxico.

“Es un disco emocionado de la ruta inacabada de este cantor montevideano que ha replicado a todas las soberbias, en Barcelona, en Sevilla, en Madrid, allá donde su travesía ha tenido hueco para depositar los recortes mellados de su inmensa humanidad, las cosas de aquí con rimas de otro mar, con la cadencia aromática de su infancia y con la rabia y la ternura crecidas y aseguradas por los años. Lo hace en el castellano viajero que ha ido cuidando en su inquieta mesilla nocturna; y en el catalán, porque es una lengua suya y de sus hijos.

“Este es un disco hilado con estambres delicados, con casimires rítmicos que avivan unos arreglos espontáneos y sutiles. Hay muchas manos en la trastienda amorosa de esta obra. Hay instrumentos y voces amigas. Y se notan el pulso y las caricias felices de la cabeza organizadora más creativa de esta témpora seca: la de Eliseo Parra. Y hay un mundo de colores breves, francos, enteros, que son los que corresponden a las palabras, los que subrayan mejor su intención. Quintín nos ha devuelto un pasado que andaba escondido, y se nota como presente. Y pienso en alto: el amor y el combate son la misma cosa. Es casi, casi, una vida, cantada haciendo repaso sentido de la retaguardia de todas las experiencias, que es el espacio donde realmente han sucedido”.


DISCOGRAFÍA DE QUINTÍN CABRERA

• Todo está muy negro (Discos Cactus, 1973; LP colectivo en el que Quintín interpretó su Milonga sobre cantores)
• Yo nací en Montevideo (Edigsa-Le Chant du Monde, 1975)
• De qué se ríe? (Edigsa-Le Chant du Monde, 1976)
• Como mi Uruguay no había (Edigsa-Le Chant du Monde, 1978)
• Un largo abrazo de agua (Guimbarda, 1979)
• Plenilunios (Delicias Discográficas, 1995)
• Casi, casi, una vida (Temps Record, 2001)
• Naufragios y palimpsestos (Sello Autor, 2008)

domingo, 8 de marzo de 2009

MEMORIA DEL DARNO



Iba a ser plaza y terminó siendo bar trovado.
Llovió de 4 a 18 y 30, más o menos.
Nadie sabía qué iba a pasar.
Llamé a Inés Trabal y me dijo de esperar a que escampara la lluvia.
Así lo hicimos, y terminamos en un bar de Washington y Maciel en memoria de Eduardo Darnauchans Miralles.
Siguen dos visiones del asunto.

Bar trovado
1) DICE EL MACU - Una veintena de poetas, músicos, amigos y compinches de Eduardo Darnauchans, en la búsqueda del trigo de la luna, se habían juramentado para hacerle un homenaje en el segundo aniversario de su salida hacia una gira eterna, nada mágica ni misteriosa. El lugar elegido era Piedras y Maciel, en un espacio bautizado por la mano anónima de los jóvenes como Plaza Darnauchans, pero la tarde de este 7 de marzo, día de balance presidencial, fue visitada por una furiosa lluvia que empezó a las 17 horas y escampó a las 18 y 30, una media hora antes del inicio del homenaje previsto en la calle. La Unidad de Animación de la Intendencia Municipal de Montevideo ya había puesto pies en polvorosa, a causa de la lluvia, cuando los organizadores decidieron realizar el homenaje de cualquier modo, en un boliche ubicado a unas tres cuadras del lugar inicial, en Washington y Maciel, en un pequeño bar que bien podría haber estado ubicado en el Paseo de la Desolación, ante la sorpresa de los parroquianos habituales, comenzó a caer un el nutrido grupo de artistas homenajeantes. El poeta Víctor Cunha, Macachín, Ana Solari, Matías Brum, Agamenón Castrillón, Martín Barea, Inés Trabal, Washington Benavides, Mario Delgado Aparain, el Paco Cigueña, entre muchos otros, sentados en las mesas, en el suelo, parados, acodados en el mostrador, en la calle, siguieron la sucesión de canciones, poemas y recuerdos. Don Washington Benavides, maestro y compañero del trovador desaparecido, abrió el acto con un bello y emotivo texto titulado ¨Tratadito sobre Eduardo Darnauchans¨. Después vendría toda la cabalgata de recuerdos lindos y tristes de los amigos y pares del Darno. Como bien dijo Benavides, frente al bar trovado, “le hubiera encantado que el homenaje fuera en este lugar¨.


2) DICE CUNHA
Me queda lo de pies en polvorosa de la Unidad de Animación. En verdad dicho así suena a que huyeron y la verdad es que no huyeron nada. Por el Darno, porque era para el Darno, debe haber sido el evento más consultado de los últimos 10 años. Aparte de todo lo que se habló durante una semana, se charló telefónicamente a las 14. A las 17 el encargado propone esperar para resolver a las 18, a las 18 se volvió a hablar (aún sin resolver), la Unidad propone ir hasta el lugar y ver allí (Inés Trabal una de las organizadoras, mensajea a los celulares “seguimos adelante“ que quiere decir exactamente eso). Cuando la Unidad llega con su transporte, el responsable otea el horizonte, las nubes bajas sobre la ciudad, mira su negrura (Goethe no hubiera conseguido poner unas mejores un día de homenaje al joven Werther), mira el interior de la camioneta y los miles de dólares en equipos que allí están, piensa en los 300 espectáculos o más que la unidad realiza por año desde hace más de 20 años buscando una comparancia que le permita decidir si armar o no, vuelve a mirar al cielo y concluye: “Lo estudiamos para el sábado que viene”. La incertidumbre no pudo traspasarse a riesgo. Antes de eso habían fallado tratativas para un lugar cerrado y grande en las inmediaciones. Como nunca se sabe y hace años que no creemos en el sábado que viene, lo hicimos igual.
Lo nuestro fue sencillo, el Macu nos presentó para que hiciéramos un numerito muy sencillo, donde se cruzaban afectos y estrenos, Ana era la primera vez que tocaba en vivo con mi ahijado (su hijo Matías) y yo era la primera vez que leía con mi hijo Diego (el ahijado del Darno). Para los cuatro juntos también era la primera vez. Así vamos, así fuimos.

sábado, 7 de marzo de 2009

AY HERMANITO, HERMANO



Un día como hoy, hace dos años, Eduardo Darnauchans Miralles decidió salir de gira con la Señora Otra. Se supone que en un par de horas le haremos un homenaje en Piedras y Maciel, en la plaza denominada por la gente y los muchachos: Plaza Darnauchans.
Está lloviendo fuerte y no parece que escampe la lluvia.
Hermano querido, también llueve en mi corazón ¨que ya no es caballo¨como dice el poeta.

martes, 24 de febrero de 2009

LA PRINCESITA


Eli-u es la hija de mi amigo Gustavo Pena, el Príncipe, notable compositor salido de gira muy tempranamente.
Al él dediqué este poema:
Me lo mandaron

A Gustavo Pena, El Príncipe, amigo y compañero


el nombre verdadero del príncipe
era gustavo
príncipe de la música montevideana
gustavo
se apellidaba pena
el nombre verdadero del príncipe
gustavo pena
confirma una vez más
que a veces son precisos
los nombres
de los pàjaros.

Eli-u acaba de grabar un disco bello, con canciones de su padre, donde la asiste musicalmente su compañero Bruno Masci, que es además hijos de dos amigos míos de todo la vida, María Vidal y Luisito Masci.
También participa del disco Paolo Buscaglia, redoblona, la vida te da y te quita.



En el verano del año en el que murió su padre, Eli-u y su compañero Bruno Masci se fueron de vacaciones a Cabo Polonio. Se habían pasado todo el año sumergidos en los archivos musicales de El Príncipe, descubriendo canciones perdidas en cassettes olvidados, y necesitaban el descanso. Apenas llegaron a lo de un amigo, mientras éste cocinaba para los tres, le hicieron escuchar algunos de esos temas rescatados. “Fue una especie de concierto”, explica Eli-u, que recuerda que deben haberle tocado con Bruno –integrante del grupo uruguayo El Club de Tobi– unos ocho temas. “Qué bueno... ¿van a tocar en algún lado, no?”, dijo su amigo cuando la comida estuvo lista y el minirrecital llegó a su fin. Eli-u y Bruno se miraron: ni se les había cruzado por la cabeza. Antes de que hubiesen terminado de comer, ya les habían arreglado para tocar ahí, en Polonio. Ahí fue donde comenzó la historia que llega hasta hoy, con la hija de El Príncipe cantando las canciones perdidas de su padre, acompañada por su pareja Bruno –sin él, asegura, nunca se hubiese atrevido– y un grupo que se completa con Paolo Buscaglia en percusión y Cototo en bajo. Son Eli-u y el Tri-ugu. “No es un seudónimo, yo me llamo así: Eli-u Pena. Con el guión en el medio. Y en solidaridad con el nombre, digamos, el grupo se llama así”, explica Eli-u, y sonríe. Lo hace porque logró resumir el laberinto de la explicación de su nombre en pocas palabras, seguramente. Y porque sabe que ese nombre le hace honor a las canciones de su padre, Gustavo Pena, más conocido como El Príncipe, que desde su súbita muerte dos años atrás se transformó en un nuevo mito póstumo de la música popular uruguaya.

jueves, 12 de febrero de 2009

¨PUENTE AEREO¨DE JORGE ALASTRA.


Mi hermanito Jorge Alastra acaba de lanzar su disco ¨Puente aéreo¨, a través del Perro Andaluz del increíble Angel Atienza.
Para ese disco que celebro con el corazón y plena adhesión escribí:


¨La idea podría enamorarte¨
Lluis Llach

Escuché una canción(¨Piratas¨) de Jorge Alastra, por primera vez, en la voz de Liese Lange, en el marco de la presentación de un libro a la que me hubiera gustado haberle invitado. Me parece que después escuché algunas otras en un casete de escasa difusión y circulación, en el que se adivinaba un compositor de interés.
Después, no oí más de él.
Hasta que, allá por el 2000, después de un largo silencio de piratas, niñas del Euskal Erría y los cercanos fantasmas de Malvín Norte, Jorge apareció por una radio con el demo de ¨Parte¨, su disco anterior, que debió esperar unos años para ver la luz.
Ver la luz, me parece una expresión precisa para consignar la aparición un disco que contiene conmovedoras ¨lagartijas ligeras¨, como llama a las canciones populares el poeta W.Benavides.
¨Puente aéreo¨ ve la luz, y es un disco más esencial, más crudo, más básico, y esto no quiere decir que en su disco anterior había artificio y cosméticos. Nada eso, acompañado de músicos excepcionales, Alastra dejaba un grupo de canciones muy bien tocadas por nombres prestigiosos de la música popular.
Pero aquí, casi como replegándose en sí mismo, apenas con el color de algunas voces y timbres, Jorge Alastra firme y austero se apresta a una nueva embestida del alma.
Sinceramente, es para mí un honor que me haya pedido que deje aquí estas palabras, que son antecedidas por otras del gran compositor catalán Lluis Llach.
Si no eres una de esas personas que sufren de anorexia sensible, seguramente estas canciones caminarán por dentro de ti y te ayudarán a vivir.
Eso me sucede a mí y este es el bello sentido de una canción verdadera.

Macunaíma 17 de diciembre de 2008

lunes, 9 de febrero de 2009

CARBONERO.

Soy manya ¨desde mi más tierna edad¨.
Peñarol ha sido como el sol de los domingos, los brazos de mi madre, el olor conocido de mis viejas frazadas, mis amigos, mis hermanos, mis sueños de toda la vida.
Mi viejo, humilde peluquero de barrio, no tenía chance de solventar otro paseo para cinco varones, que llevarnos el sábado y el domingo al estadio Centenario.
Allá en la infancia, vivíamos a unas pocas cuadras y además los menores no pagábamos la entrada. Todos éramos de Peñarol, que además en aquellos años ganaba todo, nuestra adhesión que venía de tradición familiar, mi tío Mario da Cunha jugó en la primera del Club, se veía redoblada por los éxitos. Campeones uruguayos, campeones de América, campeones del Mundo.
Sin embargo, aprendimos de mi padre, sufrido hincha de Nacional(para que quede clara la marcada influencia de mis tíos maternos y toda la parentela manya) a respetar a los demás clubes y ser capaces de ir a ver, con fría admiración, también al otro grande.
Porque en aquel tiempo, los dos grandes del fútbol uruguayo, jugaban siempre en el estadio Centenario, los sábados y domingos.
Es decir, si tocaba el sábado Peñarol, claro, gritábamos y festejábamos los goles como locos.
Y cuando el domingo, naturalmente, tocaba Nacional, aplaudíamos la calidad de las buenas jugadas y admirábamos los goles, sin poner el corazón.
Seguramente, mi padre alentaba la esperanza que alguno de los más chicos ¨se diera vuelta¨y se hiciera hincha del club de sus amores.
Esto, con mucha paciencia y muchas idas al estadio, lo logró con mi hermano más chico, Alvaro, que llegó a la adolescencia siendo ¨bolso¨ y hasta el final de su vida continuó siendo hincha de Nacional. Aunque recuerdo una foto de Alvaro con 3 años, alineado con otros gurises del barrio, frente a un club del barrio cuando lo visitaron los campeones de América y del Mundo en 1966.
Los demás resistimos las artimañas y los artilugios del viejo, para su decepción seguimos siendo manyas sin renuncias.
Hoy, hay voces que denuncian que el equipo ¨entregó el partido¨ contra Danubio, para que Nacional no saliera campeón del apertura. Hay noticias de que un grupo de barrabravas amenazaron a los jugadores para que no ¨ganaran el partido y fueran para atrás¨.
Incluso un gran sector de la tribuna de Peñarol gritó el segundo gol de Danubio que selló la derrota de nuestro club.¿Cuál es?
Esta es la miseria del fútbol uruguayo de hoy, encadenado a los intereses de una empresa y un empresario que lo controlan todo.
Un fútbol que ha convertido al enorme Peñarol en una caricatura de lo que fue, con un técnico que dice discursos de un machismo trasnochado, que no juega a nada y una hinchada que grita los goles de los rivales, para que sufra Nacional.
La lógica del magnífico cornudo.
Para quien ama y amará siempre al glorioso carbonero, el club de las hazañas, más allá de los resultados, nos lleva a pedirle a San Spencer de las Tabas, aquel caballero de fina estampa, ¨perdónalos, que no saben lo que hacen¨. 

jueves, 5 de febrero de 2009

BUEN DIA DON LÍBER, BUEN DÍA GENERAL.


Cuando uno llega a los 57 años, después de haber pasado todas las peripecias que vivimos en los 60 y en los 70, especialmente la dictadura, uno dice lo que tiene ganas de decir.
Soy, y he sido, un hombre de izquierda, he reglado mi vida de acuerdo con una filosofía y una ética de izquierda.
Soy socialista democrático, sin partido, y adhiero desde un día como el de hoy, allá por 1971, al Frente Amplio. Muchas veces con sufrimiento, otras con decepciones, con dolor y con rabia, pero siempre con la alegría de ser un obrero más en la construcción del porvenir, como decía nuestro compañero Presidente, que lo será por siempre, el Gral.(R) Líber Seregni.
Le dedico a él mi evocación del histórico día de la fundación de nuestro Frente y la constancia de la mucha falta que nos hace su moral y su pensamiento.
Aún más, en este día histórico.

sábado, 31 de enero de 2009

Macunaíma y Walter Bordoni

Gracias al amigo Diego Rey, que a subido lo que filmó el 2 de diciembre de 2008, La bufanda del aviador tiene memoria. Aquí un tramo de la presentación del libro, en el que Walter Bordoni, Kafkarudo Titular, y un Kafkarudo suplente coinciden, con corazón partido, en la evocación de su amigo Eduardo Darnauchans.
¨Poema con espectro¨
Incluido en el CD ¨Los Kafkarudos Vol II¨sello Bizarro
y en el libro ¨La bufanda del aviador¨, Ediciones de la Banda Oriental

viernes, 30 de enero de 2009

DÍAS DE BLUES


El inolvidable hermano, Horacio Buscaglia, decía ¨qué sponsor la muerte¨, porque una vez que te vas todo el mundo se acuerda que exististe, que hiciste cosas, que muchas ellas eran copadas, y que resulta una pena que te hayas ido de gira sin retorno.
Así ha sido con muchos de los nuestros, el Darno, Mateo, el Príncipe Gustavo Pena, Marquitos Gabay Vigil, el Choncho Lazaroff y tantos broderitos.
Conocí a Gonzalo Farrugia sobre fines de 1971, pero nos hicimos realmente amigos al año siguiente cuando su banda se consolidó y editó su primer album, cuyo impacto sacó al rockanrroll de una cierta marginalidad,ya que el disco fue editado por un sello discográfico importante, en esa época, y tuvo una amplísima difusión en todos los medios.
Su representante, el poco recordado Alfonso López Domínguez, que antes había representado a Totem, logró que la banda tocara en los más diversos ámbitos y con total aceptación de los públicos más distintos. No recuerdo ahora lo que los economistas llaman ¨los números duros¨, pero Psiglo tuvo una gran repercusión, tanto en términos de ventas discográficas como de actuaciones en shows bailables.
Estuve muy cerca de la banda, los acompañé inclusive en algunas actuaciones en el interior, recuerdo San José y Maldonado, invitado muy gentilmente por los músicos y su representante.
Los meses últimos del 72, con la instalación del Estado de Guerra interno y la suspensión de las garantías individuales, me llevaron a redoblar la militancia en la FEUU y en la fuerza política a la que yo pertenecía entonces. Ciertamente, continué en aquel tiempo con la actividad periodística y radial, pero mi vida estaba centrada en la facultad, el IPA y la militancia en el movimiento estudiantil. Esto me alejó de la banda y de Gonzalo, que por entonces tenían una casa en el Prado, en la que vivían y ensayaban.
No obstante, tuve una relación muy fuerte con Gonzalo Farrugia, a pesar de mi amistad con José Luis Pérez, un erudito de la batería, ya que ambos se detestaban abiertamente.
Por lo general,yo trataba de evitar toda referencia a las andanzas de Pérez, quien en esa época avanzaba con Pocho Macadar, Pito Varela y Raúl Lema en el camino trazado por el Expresion Jazz Quartet, una de las mayores agrupaciones del jazz uruguayo que vi en mi vida.
Gonzalo fue siempre una persona afable y cálida, sensible a las penurias de un muchacho como yo, proveniente de un hogar humildísimo y lleno de carencias, sacudido por las contingencias de aquellas horas trágicas que vivía el Uruguay.
Él, como un amigable anfitrión, proponía cervezas y cafés en un bar que, por entonces, llamábamos ¨el boliche de los músicos¨.
Después vino la disparada general, Gonzalo a Buenos Aires, César, Jorge y Rubén a España, Luisito Cesio a otra vida, distinta hasta la que había llevado entonces.
Después, pasó la pesadilla, mientras nos asaltaba la edad madura y Gonzalo volvió de
 Tijuana, regreso que marcó unos pocos encuentros.
Me imagino que ya no éramos los mismos.
Algún cruce en un toque, en la calle, en un boliche, en la presentación del libro de Fernando Peláez, esa obra monumental, en la que Gonzalo estuvo entre otros músicos.
Recuerdo que cuando Psiglo hizo su presentación en la estación de AFE, estaba aún vivo el Flaco López Domínguez, les eché una mano en la difusión del evento, que resultaría único.
Por muchas cosas, que no debo publicar aquí, no me siento con deuda alguna con el flaco Farrugia, hace mucho que estábamos a mano.
Obviamente, no necesito repetir una vez más la frase de Aníbal Troilo, pero algo de mí se ha ido con él, y esto es precisamente lo que me tiñe de blues esta hora y algunas más de las que me quedan por vivir todavía. 
Es así de sencillo, y sin dramatismo, con Gonzalo Farrugia se ha muerto algo de mí, de Hamlet, de Esteban, de Bertolone, de Barral, de Graf, de Esteban y de muchos hermanos de generación y de música.
Es penoso, sobre todo porque Gonzalo decidió él mismo, agobiado por infiernos y diablos que los demás no vimos, agarrarse de los dedos fríos de la Señora Otra, de morirse tan malamente.
No vean en esto, ni por asomo, una crítica liviana o un reproche, aunque ya lo dijo el poeta mucho mejor que yo, ¨que es duro morir en esta vida, pero que vivir es mucho más difícil¨.
Es sólo que hoy, no tengo ganas de compartir homenajes, ni cadenas de buenos deseos, ni discursos floridos, ni nada( sin cuestionar para nada, las intenciones de quienes están en eso).
El final de Gonzalo es lapidario y triste, dejémoslo que descanse en la paz que no tuvo en todos estos últimos años. O, como dice Elbio Rodríguez Barilari, ¨que vuele a su galaxia¨.
Los que lo quisieron, seguirán dando el testimonio verdadero de quién fue, apartándolo de los dientes del olvido, que es la verdadera muerte.
Lo siento, broders, estoy en un día de blues.
vino la ida y vuelta aTijuana.

jueves, 29 de enero de 2009

ROBERTO SANTORO, POETA ARGENTINO DESAPARECIDO.

Homenaje a Roberto Santoro y al Grupo Barrilete


Roberto Santoro nació en Buenos Aires el 17 de abril de 1939. Fundador de la revista literaria El Barrilete y de publicaciones como Gente de Buenos Aires y Papeles de Buenos Aires. Santoro fue desaparecido el 1° de junio de 1977 en su lugar de trabajo: la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 25 “Teniente Primero de Artillería Fray Luis Beltrán”, en la calle Saavedra del barrio del Once, donde el poeta prestaba servicio de preceptor, con el cargo de subjefe.


Lluvia en la Villa

afuera
el agua cae
de arriba para abajo
adentro
el agua sube
de abajo para arriba


Los poetas de barrilete:

Roberto Santoro, Daniel Barros, Martín Campos, Ramón Plaza, Miguel Ángel Rozzisi, Marcos Silber, Alberto Costa, Carlos Patiño, Horacio Salas, Alicia Dellepiane Rawson, Rafael Vásquez, Felipe Reisin, ...


“Breve historia de Barrilete” por Rafael Vásquez



El primer número de la revista El barrilete apareció en agosto de 1963. Su “responsable” (editor, director) era un joven poeta luego secuestrado, hoy desaparecido: Roberto Jorge Santoro. Comenzaba una década que caracterizó a toda una generación, la del sesenta. Esa pequeña revista de ocho páginas, que salió mensualmente hasta diciembre de aquel año fue haciéndose notar y cobijando nombres nuevos, al lado de otros ya leídos: Miguel de Unamuno, Enrique Gonzlez Tuñón, Roberto Arlt, Antonio Machado, Vicente Huidobro, Ricardo Güiraldes, Baldomero Fernández Moreno, Rainer María Rilke. En una sección fija –“El barrilete de Buenos Aires”- se publicaron letras de tango de Homero Manzi, de Dante Liyera, de Enrique Santos Discépolo; poemas de Juan Pedro Calou, Gustavo Riccio, Evaristo Carriego. 

Roberto Santoro: rejuntando pedazos de a cachitos” por Poni Micharvegas



La escena fugás transcurre en el puerto de Buenos Aires. Nunca supe cuándo fue. Si en el mismo nefasto 76 o en los meses inisiales del 77. Un barco de pasajeros va a sarpar rumbo a Europa. Entre los que se despiden en la dársena - ha desidido dejar el país terremoteado por una violensia desatada e incalculable -, está el poeta Luis Luchi. Sus companieros de aventuras líricas, Roberto Santoro entre eyos, le abrasan y le besan. También lo hasen con Nélida, la cumpa de Luchi. Hay una emosión mas que honda. Ahogante. Luisito –así le yamábamos a Luchi los prósimos y los prójimos -, le pregunta a Santoro: “Y vos, Roberto, cuándo te embarcás? Tendrías que hacerlo cuanto antes”. Luisito me narró muchas veses aquel episodio que, según él, hubiera cambiado la vida de Santoro. Para Luchi era como una idea recurrente, una obsesión pertinás. “Tengo una responsabilidad, Luchi. Yo me quedo. Compartiré con los cumpas lo que venga…”. 
“Salimos a remontarnos” por Alberto Costa



“Esa era la consigna del grupo Barrilete. Estaba escrito en la cola del barrilete que hacía de logotipo. Ahora, a más de 35 años de distancia, pienso que no nos dimos cuenta que el piolín no era elástico, pero en aquellos años los límites eran el desafío, eran como la soga, estaban para saltárselos. Santoro trabajaba en el Sindicato de Músicos, tal vez por eso empezamos a pensar en la SADE (Sociedad Argentina De Escritores) como en nuestro sitio natural, tenía que ser nuestro sindicato. Éramos todos escritores, "rantes" por vocación, "muchachos de barrio" que escribían poesía, y no teníamos porqué hacernos a un lado y dejar nuestra casa sólo para los Aristócratas de la Literatura. El principio era asociarnos y para eso había que tener, como mínimo, un libro publicado. Nos hicimos Editorial...” 
Los “Informes” de Barrilete, por Carlos Patiño

No bastaba el taller, no bastaba la revista, no bastaban las lecturas de poemas en bares, sociedades de fomento, clubes de barrio, universidades y teatros que el grupo Barrilete hacía cada fin de semana y a veces hasta cada día.
 El vértigo de la década del 60 exigía más: más trabajo, más presencia, más velocidad. 
Así nacieron los INFORMES, para responder a esa necesidad. 
El primero: el INFORME SOBRE LAVORANTE. Como se recordará, Alejandro Lavorante fue un boxeador de peso pesado que, apresado en la maquinaria de los promotores, fue obligado a sostener un combate muy poco después de haber perdido una o dos peleas por KO, mucho antes de lo señalado por los reglamentos en casos semejantes. 
Le costó la vida. La muerte de Lavorante acongojó al país, porque era muy querido y se la equiparó - y lo fue, en realidad - al homicidio. 
Allí la idea fundamental de los Informes se puso en marcha. Cuando el casi cadáver del infortunado muchacho arribó a Buenos Aires - en estado vegetativo, muriendo poco después - ya el grupo Barrillete había vendido, en las calles, bares y plazas, más de 3.000 ejemplares de ese primer Informe, en donde se atacaba fundamentalmente ese comercio al que no le interesa para nada la vida de las personas. Y al sistema que lo produce y protege, por supuesto...


Pueden leer más sobre Roberto y el Grupo Barrilete en: www.aromitorevista.blogspot.com











miércoles, 28 de enero de 2009

MANIFIESTO PUERTORRIQUEÑO

MANIFIESTO PUERTORRIQUEÑO
POR EL HERMANO PUEBLO PALESTINO


Tras varias semanas de ataques continuos del ejército Israelí a la palestina Franja de Gaza, tras la cifra anunciada por los medios de comunicación de más de 1,500 muertos y más de 6,000 heridos, no son pocos los puertorriqueños que han mostrado su indignación y su ira ante tal genocidio.
El deber de manifestarse en favor de la justicia y la libertad de los pueblos, es un deber con el sentido común y con los principios sencillos y claros de paz y respeto entre las naciones. Es un derecho a la justiciera furia que como puertorriqueños debemos ostentar, porque nuestros hermanos palestinos sufren hoy en carne propia lo que nosotros los puertorriqueños podríamos sufrir mañana.
El pueblo Palestino, desde sus remotísimos orígenes, pasando por las históricas expropiaciones de sus tierras, atravesando con recordada angustia y gloria toda la histórica defensa de sus gentes en las varias guerras de ocupación desde la década del cuarenta, recordando a los mártires de Sabra y Shatila, hasta la presente matanza que hoy nos llena de espanto y de furia, ha sido -como nosotros- un pueblo al que le ha sido extirpado su natural derecho a ser Nación, a su libertad, negándosele el derecho a la defensa propia y las naturales retribuciones de su justa causa.
Palestina, que ha sido múltiples veces asesinada por fuerzas militares superiores, auxiliadas por el Imperio de los Estados Unidos, es hoy la víctima mundial de nuestra más avanzada barbarie.
El vil asesinato y matanza de niños, ancianos, mujeres y civiles en una guerra desproporcionada, sorpresiva y genocida, invade nuestra remendada paz y nos agita en ira y rabia contra el ejército israelí, contra los gobernantes de Israel, contra el sionismo y contra todos aquellos que le apoyan en esta masacre, comenzando con el ex Presidente de los Estados Unidos George W. Bush, y terminando con las declaraciones espúreas de nuestro propio gobernante Luis Fortuño.
Como puertorriqueños, como obreros, estudiantes, artistas, escritores, intelectuales, ciudadanos en suma, víctimas por nuestra parte de genocidios, si bien no tan visibles, igual de dolorosos, estallamos nuestro pecho en un grito de ira contra esta vil matanza perpetrada contra el pueblo Palestino, ofrecemos nuestro corazón solidario con el pueblo Palestino, y por el Pueblo Palestino, -insistimos: ¡hermano pueblo nuestro! - dejamos saber al mundo, que Puerto Rico sangra y lucha con ellos.
Tras la ira natural, nuestro urgente llamado a la paz, a la reconstrucción si es posible, a la solidaridad mundial con Palestina, al repudio internacional de las acciones imperialistas de Israel y a no virar la cara indiferente a esta realidad que nos estalla día a día sumando horror a nuestra impotencia.
Los puertorriqueños, ciudadanos del mundo que abajo firmamos, demandamos la intervención inmediata de los organismos y cortes internacionales para lograr el fiel cumplimiento de las Resoluciones de las Naciones Unidas y los principios y normas del Derecho Internacional y la Convención de Ginebra, para que termine el ataque y bloqueo genocida de Israel contra el pueblo palestino. Demandamos se investigue el abusivo e ilegal uso de fósforo blanco durante los ataques, así como exigir de las organizaciones de justicia internacionales una investigación sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por el ejército israelí perpetrados contra comunidades civiles palestinas de la Franja de Gaza. Clamamos por la ayuda necesaria para atender la creciente crisis humanitaria y ayudar a obtener un verdadero progreso hacia una paz justa y duradera.
Reclamamos y reafirmamos el derecho de Palestina a existir y a ser una Nación libre.
Firmamos hoy, 27 de enero de 2009

(firmados en original)
Roberto Ramos-Perea, dramaturgo puertorriqueño
Wanda Colón Cortés, Proyecto Caribeño de Jusiticia y Paz
Hilda Guerrero, El Grito de los Excluídos
Alberto De Jesús Mercado (Tito Kayak)
Wilfredo Matos Cintrón, Profesor Universitario
Liliana Cotto Morales, Profesora Universitaria
Mayrim Cruz Bernal, Presidenta del PEN CLUB de Puerto Rico
Norberto Cintrón Fiallo, investigador
Angela Mari, actriz
Tristara Riobelas Reyes, productora
Nedal Abu-Fannas, comerciante
Nabil Yassin Yassin
Nisar Abu Fannas
María A. de Hostos, secretaria
Consuelo Corretjer, traductora
Teresa de Hostos Olivar, editora
Héctor Meléndez Lugo, profesor Universitario
Sugeily Rodríguez Lebrón, teatrista
Francisco Alberto Cruz, músico
Eladio Santos Aponte, Médico
Angel I. Chico, muellero
Rosa Rodríguez Díaz, filóloga
José Dilán Maldonado, estudiante
Cecilia Arguelles Ramos, actriz y maestra
Pichón Duarte, artista

y 125 firmas adicionales de puertorriqueños, palestinos residentes, estudiantes, médicos, artistas, obreros, intelectuales, profesores, comerciantes, vendedores y ciudadanos en general.

miércoles, 21 de enero de 2009

COMPADRES

Mauricio Ubal, no sólo es un compañero de las horas difíciles de la dictadura, sino también de las horas luminosas, en todo caso con una luz como entre el día y la noche, de la salida del 84.
Con Mauri, y con el inolvidable Corto Buscaglia, fuimos a buscar a Alfredo Zitarrosa en su regreso al país. Desde que lo conocí en el 78, su música me pareció admirable, ¿qué podría agregar a lo que ya se ha dicho de él?. Mauricio Ubal ha sido, y es, un amigo consecuente de mi poesía. Más que eso, un verdadero compadre.
Para mi orgullo, hicimos juntos algunas presentaciones, con canciones y poemas entrelazadas.
Mi hermano querido, el Darno, apreciaba a Mauricio y sus canciones, lo mismo que yo.
Es para mí, un altísimo honor que haya estado en la presentación de La bufanda y que hayamos hecho lo que sigue juntos. Gracias Ubaldini.

EL HORROR DE GAZA, POR PONI MICHARVEGAS